
Argentina empieza a discutir una salida polémica de la OMS en medio del brote de hantavirus
La Argentina comenzará este lunes a discutir formalmente en Ginebra un mecanismo inédito y de legalidad discutida para abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS), en medio del impacto internacional por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que partió desde Ushuaia.
La situación genera tensión diplomática y sanitaria porque la propia OMS pidió tanto a la Argentina como a Estados Unidos que reconsideren su decisión de abandonar el organismo. Sin embargo, el Gobierno de Javier Milei avanza con la estrategia impulsada por el ministro de Salud, Mario Lugones, bajo el argumento de defender la “soberanía sanitaria” y cuestionar el manejo internacional de la pandemia de Covid-19.
La discusión se dará durante la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, donde se analizará si puede aceptarse como válida la salida anunciada por la Argentina. El Gobierno notificó su intención de retirarse en marzo de 2025 y pretende que la desvinculación quede efectiva desde el 17 de marzo de 2026.
El problema legal que complica la salida de la OMS
El principal obstáculo es que la Constitución de la OMS, firmada en 1946, no contempla un mecanismo general de retiro para los países miembros. La única excepción histórica corresponde a Estados Unidos, que obtuvo una cláusula especial para retirarse unilateralmente. La Argentina no tiene esa reserva.
Por eso, distintos especialistas en derecho internacional sostienen que el Gobierno intenta avanzar por un “atajo legal” basado en los artículos 54 y 56 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, interpretación que ya fue cuestionada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Además, en el plano interno, la adhesión argentina a la OMS se realizó mediante la Ley 13.211 aprobada por el Congreso en 1948. Juristas y sectores de la oposición advierten que una salida también debería pasar por el Parlamento, algo que el oficialismo evita discutir por ahora.
El brote de hantavirus expone las dudas sanitarias
El debate ocurre mientras crece la preocupación internacional por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, donde distintos países comenzaron a activar protocolos sanitarios y aislamientos preventivos.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la importancia de los sistemas globales de vigilancia epidemiológica, intercambio de información y coordinación sanitaria internacional, justamente uno de los puntos que la Argentina podría perder si abandona la OMS.
Especialistas alertan que salir del organismo implicaría dejar de participar de manera automática en sistemas de alerta temprana, acceso coordinado a información científica y programas estratégicos de vacunación y medicamentos esenciales.
También advierten que podrían aparecer complicaciones con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pese a que el Gobierno confirmó que la Argentina continuará dentro de ese organismo regional.
Milei insiste con el discurso contra la OMS
Desde Casa Rosada sostienen que la salida responde a “profundas diferencias” con la conducción de la OMS y con el rol que tuvo durante la pandemia.
El oficialismo considera que el organismo internacional actuó con criterios “politizados” y argumenta que la decisión busca recuperar autonomía en las decisiones sanitarias.
Sin embargo, la discusión internacional expone una contradicción incómoda para el Gobierno: mientras intenta mostrar fortaleza política frente a organismos multilaterales, enfrenta cuestionamientos sobre el impacto práctico que tendría abandonar espacios de coordinación sanitaria en un contexto global marcado por nuevos brotes y alertas epidemiológicas.
La Asamblea Mundial de la Salud deberá definir ahora si acepta el mecanismo impulsado por la Argentina o si considera que el proceso carece de sustento jurídico suficiente.

