
Rolando Graña: “Milei apostó a perdedor en Brasil y ahora enfrenta las consecuencias”
La victoria de Lula en Brasil tuvo un fuerte impacto emocional en el peronismo argentino. Fue una especie de inflador anímico que hasta provocó la reaparición de Sergio Massa. La idea es que, si Lula pudo derrotar a Bolsonaro después de perder en primera vuelta, también se puede vencer a los libertarios, incluso con el apoyo de Donald Trump.
Pero los análisis que dicen que los oficialismos duran poco tienen la consistencia de una cañita voladora. Para sostenerse en el poder, un gobierno tiene que haber hecho una buena gestión.
Milei apostó a perdedor en Brasil. Apoyó abiertamente a Bolsonaro, insultó a Lula y a los jueces de la Corte Suprema, y ahora enfrenta las consecuencias de una estrategia diplomática que perjudica los intereses argentinos. Estados Unidos puede vivir sin Brasil, pero a la Argentina le resulta muy difícil hacerlo sin su principal socio regional dentro del Mercosur.
También hay una diferencia de modelo de desarrollo. Mientras Brasil apuesta a fabricar autos chinos, sostener sus universidades públicas y desarrollar centros de datos e inteligencia artificial propios, la Argentina desmantela su industria, desfinancia la educación pública y corre el riesgo de profundizar su dependencia tecnológica.
Tampoco se puede comparar automáticamente a Lula con Cristina Kirchner. En Brasil, la Corte Suprema rehabilitó a Lula; en la Argentina, la Corte confirmó la condena de Vialidad y avanzó sobre los bienes de Cristina. Además, sectores industriales brasileños buscaron a Lula ante el temor a la desindustrialización, mientras que los capitanes de la industria argentina no quieren saber nada con Cristina.
La pregunta central para Milei es económica. Hay dos indicadores fundamentales para saber si un gobierno puede ser reelegido: la evolución de la pobreza y el crecimiento del consumo y de la actividad económica. Si la economía sigue cayendo, la inflación se mantiene en torno al 2% y se consolida la estanflación, el Gobierno podría enfrentar un escenario similar al que terminó con la gestión de Mauricio Macri.
La victoria de Lula puede devolverle la ilusión al peronismo, pero no garantiza una victoria electoral. La clave sigue siendo la gestión: si la economía no mejora, Milei tendrá que explicar por qué los argentinos deberían volver a elegirlo.

