
Rolando Graña: “El principal aliado de Milei acaba de recibir una paliza electoral”
El principal aliado internacional de Javier Milei acaba de recibir una paliza electoral y eso tendrá consecuencias para el gobierno argentino. Aunque el vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que la Argentina hizo todo lo necesario para no depender de las elecciones legislativas de Estados Unidos, la preocupación oficial es evidente.
Milei construyó buena parte de su estrategia política alrededor de su relación con Donald Trump. Cuando el presidente estadounidense lo respaldó económicamente antes de las elecciones argentinas, ese apoyo resultó clave para su triunfo. Ahora, ese alineamiento puede tener un costo político y económico.
En los mercados, el riesgo país ya venía subiendo y la derrota republicana puede profundizar la incertidumbre. Pero hay algo más importante: Trump perdió porque no cumplió sus principales promesas. No consiguió bajar la inflación y terminó involucrándose en una guerra contra Irán que impactó sobre el precio del petróleo y el costo de vida de los estadounidenses.
La elección también dejó un mensaje sobre las políticas de ultraderecha. Ya no alcanza con insultar, atacar a las minorías y construir discursos de odio. En algún momento hay que gestionar y conseguir que la población sienta una mejora en su calidad de vida.
Otro factor fue el acercamiento de Trump a los ultrarricos, especialmente a los magnates tecnológicos como Elon Musk. Algo parecido sucede con Milei y su vínculo con los empresarios multimillonarios. La gente empieza a advertir que el enriquecimiento de los sectores más poderosos no garantiza una mejora para el resto de la sociedad.
La derrota republicana también puede abrir investigaciones parlamentarias sobre los negocios de Trump y su familia, incluidas las operaciones con criptomonedas y sus vínculos económicos con los jeques árabes.
Para Milei, además, se acumulan problemas con otros modelos internacionales que admiraba. Lula ganó en Brasil, Netanyahu enfrenta dificultades para formar gobierno y Paraguay tampoco aparece como el ejemplo de oportunidades que describía el discurso libertario.
Mientras tanto, en la Argentina, el gobierno insiste con que los salarios le ganan a la inflación. Pero el salario disponible cae cuando aumentan las tarifas, los alimentos y las deudas. Hay una parte de la población que puede ahorrar, mientras millones de personas hacen enormes esfuerzos para llegar a fin de mes.
Lo mismo ocurre con la industria. Luis Caputo anunció medidas de alivio financiero en la Unión Industrial Argentina, como la suspensión de embargos de ARCA y la extensión de planes de pago. Pero son cuidados paliativos frente a una crisis productiva que no se resuelve con facilidades financieras.
Los industriales necesitan medidas para reactivar el consumo y competir en condiciones razonables frente al contrabando, las importaciones y el dólar barato. Según las cifras mencionadas, durante la gestión de Milei y Caputo cerraron 34.000 empresas y se perdieron más de 330.000 puestos de trabajo registrados.
La derrota de Trump deja una enseñanza: no alcanza con construir un relato, prometer soluciones y abrazarse a los poderosos. Tarde o temprano hay que gestionar y mostrar resultados. Y cuando la gente no mejora su calidad de vida, el discurso empieza a quedarse sin respuestas.
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