
Alberto Cormillot analizó la alimentación en Argentina: obesidad, hipertensión y colesterol
La alimentación y los hábitos cotidianos están en el centro de la preocupación por el aumento del sobrepeso y otros problemas de salud. El médico Alberto Cormillot analizó las causas de este escenario y planteó una estrategia basada en modificaciones pequeñas y sostenidas. “Comemos pésimo”, sostuvo, hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro, en Mesa Chica.
El avance del sobrepeso también fue relacionado con los cambios producidos en la alimentación a lo largo del tiempo. Los genes humanos tienen millones de años y no estaban preparados para los cambios generados por la agricultura, la ganadería y, posteriormente, por la industria alimentaria. Desde 1830, la elaboración de productos cada vez más atractivos y prácticos profundizó esa transformación.
En ese contexto, Cormillot cuestionó el alcance del etiquetado frontal como herramienta aislada. Según explicó, la medida no genera cambios sustanciales si no está acompañada por una explicación adecuada a la población y modificaciones en la composición de los alimentos. También planteó la necesidad de revisar el tamaño de las porciones para abordar el problema.
Frente al objetivo de reducir el sobrepeso, el médico propuso establecer una meta concreta y progresiva: bajar 300 gramos por semana. Para llevar adelante esa estrategia, recomendó utilizar una balanza y registrar el peso semanalmente, con el objetivo de convertir la evolución en un dato concreto y observable.
La propuesta también apunta a reducir pequeñas cantidades de comida sin realizar cambios drásticos. Según explicó, quitar alrededor del 10% de lo que se consume habitualmente no sería percibido por el cerebro como una privación significativa. De esa manera, modificaciones pequeñas permitirían sostener el objetivo sin eliminar por completo aquellos alimentos que forman parte de la alimentación cotidiana.
La disciplina también aparece como un elemento central para sostener los cambios. Como ejemplo, Alberto Cormillot contó que no siempre se levanta con entusiasmo para asistir a su clase de baile los sábados, pero igualmente se prepara y va. Después de hacerlo, aseguró que se siente feliz y orgulloso de haber vencido las ganas de quedarse en la cama.
Con 65 años de trabajo en el área, sostuvo que continúa desarrollando la actividad que realizó durante toda su trayectoria. En su planteo, la constancia y el seguimiento concreto del peso ocupan un lugar central para avanzar hacia cambios sostenidos en los hábitos.

