
La advertencia de Hernán Bergstein tras el dato del INDEC: “Las estadísticas tapan lo importante”
El economista Hernán Bergstein analizó los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al primer semestre del año, los cuales arrojaron un índice de pobreza del 32,3 por ciento y revelaron que hay quince millones de personas en situación vulnerable en el país. En diálogo con Nora Briozzo y el equipo del Ventura Show por Radio Del Plata, el especialista desmenuzó las cifras oficiales, advirtió sobre la fragilidad de la asistencia estatal como única solución y planteó interrogantes sobre el rumbo estructural de la economía nacional.

El espejismo de los subsidios frente a la urgencia
Al indagar sobre posibles caminos para revertir esta alarmante realidad social, Hernán Bergstein detalló que repartir fondos otorga mejoras rápidas aunque insuficientes a largo plazo. Según su propia perspectiva, “la forma más fácil, que no es la mejor, ni es la que dura en el tiempo, es asegurarle a que las personas accedan a ese nivel de indigencia dándole un poquito más de plata”, explicó.
Para graficar dicha problemática, Hernán Bergstein utilizó una metáfora muy descriptiva al sostener que “las estadísticas en la economía y en todos lados es como las mallas: muestran mucho, pero tapan lo más importante”, planteó.
“¿Qué pasa si el Estado se corre? ¿Hay contención institucional? Esto significa, ¿hay salud pública, educación pública o seguridad?”, interpeló el profesional.
Destrucción de fuentes laborales y deuda infantil
También, apuntó hacia la brutal caída de la actividad comercial. Hernán Bergstein subrayó que no se percibe ninguna evolución estructural positiva, recordando que recientemente “quebraron más de treinta y ocho mil Pymes, cerraron su persiana”. Semejante debacle obligó a miles de emprendedores a refugiarse en la informalidad para lograr subsistir. Por ello, remarcó categóricamente que la leve merma de aquellos ciudadanos ubicados en el estrato inferior no responde a una reactivación genuina del empleo: “No es que esa indigencia dejó de existir porque ahora se abrieron fábricas, es porque bajé más guita del Estado y escondo eso”.

Bergstein puso especial énfasis en los sectores poblacionales más desprotegidos; niños, adolescentes y madres solteras. Exigiendo políticas integrales sólidas más allá del auxilio inmediato. A modo de conclusión, reconoció la necesidad de transferir partidas presupuestarias de urgencia afirmando que “es un incendio, hay que apagarlo y está perfecto”, aunque dejó flotando una reflexión final ineludible: “La pregunta es, ¿y después qué hacemos?”.
