
Santiago Espinoza: Bolivia, entre el poder residual de Cerimedo, la crisis económica y el fantasma del narcotráfico
El escenario político boliviano aparece atravesado por las maniobras del Ejecutivo, el cuestionado rol de la Justicia y la influencia que todavía conserva Fernando Cerimedo, incluso desde la prisión de máxima seguridad de Chonchocoro. El periodista de Bolivia Santiago Espinoza señaló que existe una profunda desconfianza sobre el sistema judicial y político, mientras el narcotráfico ocupa un lugar central en la disputa pública, hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro, en Mesa Chica.
Cerimedo, según Espinoza, demuestra tener un poder que va mucho más allá del que le reconoció el presidente boliviano. Aun encarcelado, conserva influencia y restablece privilegios, mientras en la sociedad persiste la percepción de que podría recuperar la libertad y que el escándalo terminaría diluyéndose.
El periodista puso el foco en el funcionamiento de la Justicia y en el papel del fiscal interino, cuyo período de 90 días aparece como una prueba de fuego. Según explicó, una de las claves estará en determinar si durante ese plazo Cerimedo continúa detenido o finalmente es liberado.
Espinoza también cuestionó el modo en que se aborda el narcotráfico y sostuvo que las conversaciones filtradas muestran una lógica de administración del delito. A su vez, consideró que el Gobierno busca desviar la atención sobre sus propias acusaciones mediante un escándalo vinculado al Ministerio Público y al denominado “narcoterrorismo”.
En materia geopolítica, el periodista marcó como evidentes los vínculos con Estados Unidos a partir de las imágenes filtradas de Cerimedo junto al hijo de Donald Trump y Brad Parscale. En su análisis, ese escenario apunta a un respaldo de Washington a la gestión de Rodrigo Paz para ampliar su influencia en la región.
La situación económica constituye otro de los principales focos de preocupación. Espinoza señaló que el Banco Mundial ubica a Bolivia como el país con el crecimiento más negativo de la región hacia 2027 y advirtió que la inflación continúa escalando tras el impacto del “dieselazo”.
El deterioro también se refleja en la vida cotidiana de las familias bolivianas, que, según describió, atraviesan una situación sumamente frágil y descalabrada. Para Espinoza, los quebrantos económicos representan la principal amenaza para Rodrigo Paz, porque ningún escándalo político o judicial podrá ocultarlos.
A ese escenario se suma la capacidad de movilización de Evo Morales y de los sectores que le son afines, que mantienen una fuerte presión en las calles y representan, de acuerdo con el periodista, un riesgo real para la estabilidad del Ejecutivo.

