
María Laura Avignolo advirtió sobre la violencia en Francia: “El humor de la población pasó de la resignación a la furia”
Las demandas por el costo de vida y las dificultades del sistema educativo conviven con episodios de confrontación entre grupos violentos y las fuerzas de seguridad en Francia. La periodista María Laura Avignolo analizó las causas del conflicto y sus consecuencias, hoy en diálogo con Santo Biasatti en Contacto Directo.
Avignolo explicó que la situación reúne distintos actores con reclamos y motivaciones diferentes. “Hay una sociedad completamente con un estado de bronca generalizada”, resumió al describir el clima social, aunque aclaró que es necesario distinguir las protestas legítimas de los hechos de violencia.
La periodista defendió las demandas de los estudiantes y de los Chalecos Amarillos, vinculadas con el costo de vida y las dificultades del sistema educativo. “El pedido de los estudiantes es legítimo. Lo mismo el de los chalecos amarillos, porque es un pedido por el costo de vida y por el estado de las escuelas”, sostuvo.
Según explicó, los estudiantes denuncian recortes presupuestarios en el sector educativo, problemas edilicios y falta de calefacción. También señaló que el ausentismo docente dificulta el desarrollo de los exámenes universitarios y condiciona el ingreso de los jóvenes a las instituciones.
Avignolo afirmó que la movilización estudiantil del sábado fue pacífica y estuvo acompañada por familiares y profesores. Sin embargo, indicó que en la Plaza de la República hubo enfrentamientos durante ocho horas entre la policía y los Black Blocs, a los que describió como grupos que utilizan métodos de confrontación urbana.
Al referirse a su accionar, la corresponsal sostuvo que sus integrantes muestran preparación para los enfrentamientos. “Están entrenados militarmente, que tienen técnicas de comando”, afirmó. También mencionó información de inteligencia que vincularía a los Black Blocs con una supuesta estrategia de guerra híbrida de Rusia contra Europa.
Por otra parte, distinguió a los llamados casseurs, a quienes identificó como jóvenes de los suburbios franceses. Según su análisis, muchos pertenecen a una tercera generación nacida en Francia y atraviesan dificultades de identidad y falta de oportunidades laborales, en un contexto marcado por el cierre y el traslado de empresas industriales.
Toque de queda en el norte y preocupación por los saqueos
Durante la comunicación, Avignolo informó que se había decretado un toque de queda en localidades del norte francés, entre ellas Lille, Wattignies, Douai y Denain. Explicó que la medida había sido solicitada por los alcaldes ante las dificultades para controlar los episodios de violencia y la falta de efectivos policiales suficientes.
La corresponsal también indicó que crecía el pedido de declarar el estado de emergencia. Según detalló, la oposición de derecha impulsaba esa medida al considerar necesario dar una señal de autoridad frente a la escalada de los enfrentamientos.
En relación con París, relató que durante la noche anterior se habían registrado nuevos saqueos en su barrio, el distrito 11. Según contó, los grupos intentaron ingresar a edificios y se llevaron teléfonos celulares, electrodomésticos y computadoras.
La periodista advirtió que el temor de los vecinos está relacionado con la posibilidad de que la violencia termine con una víctima fatal. “El humor de la población ha pasado de la resignación a la furia”, señaló al describir la reacción de los habitantes frente a los robos y la falta de protección policial.
También relató que algunos vecinos comenzaron a enfrentarse con quienes protagonizaban los saqueos y que durante la noche hubo personas con barras de hierro. Según advirtió, la situación es peligrosa porque los residentes sienten que no reciben asistencia cuando solicitan ayuda.
Finalmente, Avignolo señaló que estaba prevista una nueva manifestación de los Chalecos Amarillos para el sábado. Su diagnóstico fue el de una sociedad atravesada por una fuerte bronca, con reclamos sociales que conviven con hechos violentos y una creciente preocupación por la seguridad.

