
Falsos electricistas engañaron a una jubilada de 89 años y le robaron $700.000 en Villa Ballester
Dos hombres que se presentaron como operarios de una empresa eléctrica ingresaron a la casa de Herminda, una jubilada de 89 años, y le robaron $700.000, el dinero de su jubilación, en Villa Ballester, partido de San Martín. Los delincuentes circulaban en una camioneta ploteada con insignias de la firma.
El hecho ocurrió cuando la víctima regresaba de hacer las compras a su domicilio de la calle Córdoba al 4300. Las cámaras de seguridad de la zona registraron el momento en que llegó con el changuito. Poco después, uno de los ladrones se acercó a la puerta y le explicó que debía revisar una supuesta falla en el suministro eléctrico. La mujer permitió que ingresaran.
Uno de los hombres llevaba ropa con el logo de la empresa. En declaraciones a TN, Herminda contó que le dijeron que había una “pérdida grande de luz” en la cuadra. “Me preguntó si cuando prendía la tele se apagaba. Fue a la heladera, después rompió donde había enchufe, todo eso me lo desarmaron todo”, relató.
La jubilada reconoció que no advirtió el engaño a tiempo. “No me di cuenta de, antes de abrirle, decirles a las chicas que me acompañaran”, dijo, en referencia a las mujeres que se encontraban en el gimnasio ubicado junto a su vivienda.
Durante la falsa revisión, uno de los hombres desconectó la heladera. Después, mientras simulaba revisar las instalaciones, obtuvo la llave de la puerta del comedor, entró a una habitación y dio aviso a su cómplice para que ingresara al domicilio.
Herminda comenzó a sospechar. “Yo tengo una habitación donde guardo cosas de mi hijo, en un momento rompió la cerradura. Le digo: ‘¿A qué quiere entrar si ahí hay cosas de depósito de mi hijo?’”, recordó.
Los asaltantes recorrieron distintos sectores de la casa hasta encontrar los ahorros de la víctima. También intentaron quitarle los aros. “Le dije: ‘Esos son fantasía, no son de oro’”, señaló ella, quien afortunadamente no sufrió lesiones.
Antes de retirarse, los falsos operarios intentaron prolongar el engaño. Uno le indicó que debía firmar una boleta y comprar un difusor. Ella respondió que no tenía dinero para pagarlo. “Entonces me dicen ‘voy y vengo’. Como no venían, al rato voy al gimnasio de al lado a decir que me habían robado”, relató.

