
Alarma por las deudas: casi 6 millones de personas están en mora y el atraso con billeteras virtuales llegó al 30%
El endeudamiento de las familias argentinas encendió una señal de alarma: casi 6 millones de personas registran deudas en mora con bancos, billeteras virtuales o ambos tipos de entidades, mientras especialistas y legisladores comenzaron a discutir en el Congreso medidas para contener una situación que muestra un fuerte deterioro desde fines de 2024.
La dimensión del problema quedó reflejada en el informe Endeudamiento y mora en familias, publicado en agosto por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que procesó información de la Central de Deudores (CENDEU) y datos del Banco Central. Según el estudio, en junio de 2026 había 20,96 millones de deudores y 5,91 millones se encontraban en situación de morosidad.
El trabajo también muestra la velocidad con la que empeoró la situación. En febrero de 2024 había 3,31 millones de personas en mora, contra los 5,91 millones registrados en junio de este año. Es decir, el sistema incorporó alrededor de 2,6 millones de deudores morosos en poco más de dos años.
Los datos se conocieron mientras el Congreso comenzó a discutir posibles respuestas frente al sobreendeudamiento. Economistas, organizaciones de consumidores, especialistas y referentes académicos participaron de una jornada convocada por el diputado Esteban Paulón para analizar regulaciones sobre el crédito y mecanismos de protección para las familias.

La morosidad de las familias se multiplicó por cinco desde fines de 2024
Uno de los indicadores que más preocupa aparece en el sistema bancario. De acuerdo con CEPA, la morosidad de las familias con los bancos pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,8% en junio de 2026, más de cinco veces el nivel registrado antes de que comenzara la escalada. El informe señala que no se observaban niveles tan elevados desde la crisis de 2001.
Durante el encuentro en el Congreso, el economista Cristian Buteler coincidió con ese diagnóstico y aseguró que “el Estado tiene cosas para hacer al respecto, porque en los últimos 15 meses hubo una aceleración muy importante del endeudamiento: la morosidad se quintuplicó”.
Buteler agregó que “muchos de los créditos que hoy caen en mora fueron tomados previamente y ahora las familias tienen dificultades para afrontarlos”. Frente a este escenario, propuso medidas transitorias, entre ellas reducir impuestos que pesan sobre el crédito y promover desde el Banco Central una baja de las tasas.
El deterioro se concentra especialmente en dos herramientas de financiamiento utilizadas por los hogares. Según los datos del BCRA analizados por CEPA, la mora de los préstamos personales saltó del 3,3% en octubre de 2024 al 15,9% en mayo de 2026, mientras que en las tarjetas de crédito pasó del 1,6% al 13,1% durante el mismo período.
Préstamos personales y tarjetas concentran además buena parte del endeudamiento familiar: en mayo representaban el 64,3% de la deuda de las familias y explicaban el 73% del total de la cartera familiar en mora, según CEPA.
El dato más preocupante aparece en las billeteras virtuales
El escenario resulta todavía más crítico fuera del sistema bancario tradicional. CEPA detectó que la morosidad con proveedores no financieros de crédito, entre ellos billeteras virtuales y fintech, pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026.
Ese porcentaje incluso superó el pico del 27,1% que había registrado este segmento en mayo de 2020, durante la pandemia de coronavirus. El informe aclara que estos proveedores suelen operar históricamente con mayores niveles de mora y tasas de interés más altas debido al riesgo crediticio de sus clientes.
De los 5,91 millones de deudores morosos registrados en junio, 2,90 millones tenían atrasos exclusivamente con entidades no financieras, 1,66 millones solamente con bancos y otros 1,36 millones acumulaban deudas irregulares con ambos tipos de entidades.
La comparación con febrero de 2024 muestra además un cambio en el mercado crediticio: la cantidad de morosos exclusivamente con bancos aumentó 157,6% y la de quienes tenían atrasos solamente con billeteras virtuales creció 93,6%. Al mismo tiempo, el número total de personas que mantenían deudas exclusivamente bancarias cayó 12%.
Casi $15 billones quedaron en las categorías de mayor riesgo
El informe también permite medir el volumen económico del problema. En junio, las familias acumulaban $6,73 billones en créditos clasificados en situación 4, considerada de alto riesgo de insolvencia. Otros $4,14 billones se encontraban en situación 3, correspondiente a deudores con problemas o riesgo medio.
A esos montos se sumaban $3,86 billones clasificados directamente como irrecuperables. En este último segmento, las billeteras virtuales concentraban el 64,6% del capital: $2,49 billones, frente a $1,36 billones correspondientes a bancos.
CEPA detectó además $3,90 billones en situación 2, categoría que todavía no se computa formalmente como mora pero que funciona como una señal de alerta ante un eventual deterioro posterior. El 82,8% de ese monto correspondía al sistema bancario.
Cuatro de cada diez morosos tienen hasta 34 años
La crisis crediticia también muestra una fuerte incidencia entre los jóvenes. El 38,7% de los deudores morosos tiene hasta 34 años, lo que representa prácticamente cuatro de cada diez personas con deudas irregulares.
Dentro de ese universo, las billeteras virtuales adquieren un peso particularmente importante: el 72,6% de los jóvenes morosos registra deudas incumplidas con este tipo de plataformas.
Las tasas de incumplimiento resultan todavía más contundentes cuando se observa a los más jóvenes. Según CEPA, el 32,7% de los deudores de 18 y 19 años se encuentra en situación irregular, mientras que entre quienes tienen de 20 a 24 años la proporción llega al 33,6%, el registro más alto entre los distintos grupos etarios.
“Se puede transformar en un problema del sistema”
Frente a este escenario, Paulón sostuvo durante la jornada que “lo que hoy es un problema de 7 millones de familias se puede transformar en un problema del sistema si el Estado no se involucra”.
El diputado explicó que actualmente impulsan cuatro proyectos en el Congreso que buscan aumentar las regulaciones sobre entidades de crédito no bancario, fintech y casas de electrodomésticos, además de modificar la Ley de Defensa del Consumidor y la Ley de Concursos y Quiebras y reforzar las herramientas de protección para los usuarios.
“El próximo paso es unificar posiciones para ir a una sesión que trate esto que el Ejecutivo se niega a abordar”, afirmó Paulón.
El planteo adquiere relevancia porque el propio informe de CEPA recuerda que el Gobierno adoptó una posición contraria a una intervención directa. El estudio cita al ministro de Economía, Luis Caputo, quien sostuvo ante el aumento de la morosidad que “cada uno debe hacerse cargo de sus decisiones” y, al referirse a tasas de algunas billeteras virtuales que pueden superar el 400%, afirmó: “Son tasas abusivas pero no hay nada que les impida hacerlo”.
Qué medidas proponen para las familias endeudadas
Durante el encuentro surgieron distintas alternativas para intentar contener el deterioro. Entre ellas aparecen regular las tasas de interés, eliminar tributos que encarecen el financiamiento y crear mecanismos legales específicos para las familias sobreendeudadas.
Guido Zack, director de Economía de FUNDAR, planteó además la necesidad de establecer regulaciones más estrictas sobre las prácticas financieras de las fintech y garantizar que los usuarios reciban información clara, suficiente y transparente antes de asumir una deuda.
La discusión llega en momentos en los que el peso del crédito ocupa una parte significativa de los ingresos. El informe de CEPA, a partir de datos del Banco Central, señala que en abril de 2026 los servicios mensuales de deuda de las familias equivalían al 24,1% de la masa salarial, mientras cerca del 80% de esa carga correspondía a préstamos personales y tarjetas de crédito.
Los números colocan así al Congreso frente a una discusión que excede el crecimiento nominal del endeudamiento: cada vez más personas pasan de tener una deuda a no poder pagarla, mientras bancos y billeteras restringen el crédito y aumenta el volumen de préstamos que ingresa en las categorías de mayor riesgo. Ese deterioro constituye ahora el centro del debate sobre hasta dónde debe intervenir el Estado para evitar que el problema financiero de millones de hogares adquiera una dimensión sistémica.
