
Juan Carlos de Pablo sostuvo que la economía argentina atraviesa realidades muy diferentes
La incertidumbre política y económica condiciona las decisiones de inversión y las expectativas sobre el futuro del país. En ese escenario, Juan Carlos de Pablo explicó cómo interpreta el comportamiento de los mercados, el impacto de las próximas elecciones y las diferencias entre las decisiones de los empresarios y los gerentes, hoy en diálogo con Laura Luz Ojeda en Póker de Damas.
Durante la entrevista, el economista se refirió al riesgo país, que se ubicaba en 820 puntos, y explicó que una de las formas de interpretar el indicador es observar la diferencia de rendimiento entre los bonos argentinos y estadounidenses. “Un bono que vence el año que viene tiene una rentabilidad de 4%, uno del 2028, una mucho mayor. Moraleja: a este gobierno le creen, al próximo no sabés”, sostuvo.
Al analizar las expectativas electorales, De Pablo señaló que los dueños de las empresas suelen estar más dispuestos a asumir riesgos que los gerentes, quienes tienden a ser más conservadores. En ese sentido, explicó que algunos inversores prefieren esperar los resultados antes de tomar decisiones que puedan comprometer su posición.
Consultado sobre el rumbo económico del Gobierno, defendió el equilibrio fiscal como una condición central para ordenar las discusiones presupuestarias. “Esto no agota las discusiones, pero sí las encauza”, afirmó, y consideró que Javier Milei no puede modificar ese compromiso sin afectar la confianza de quienes respaldan su política económica.
También fue consultado por las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, para suspender embargos a las pymes, y por las empresas que cerraron durante este período. De Pablo sostuvo que las evaluaciones sobre si una decisión llegó antes o después corresponden a los futuros historiadores y remarcó que la política económica siempre debe mirar hacia adelante.
Sobre las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas, recomendó identificar los problemas concretos de cada negocio para actuar en consecuencia. Entre los factores que pueden afectar su funcionamiento mencionó los impuestos nacionales y municipales, las tasas, los juicios, los sindicatos y las restricciones.
Otro de los ejes de la conversación fue el valor del dólar. Frente a las opiniones de economistas que consideran que la cotización está atrasada y que debería haber una devaluación, De Pablo rechazó los argumentos basados únicamente en cálculos matemáticos.
“Tenés ofertas récord, tenés los minerales, el litio, no sé cuántas cosas más”, señaló. Además, destacó que el superávit comercial había alcanzado los 21.000 millones de dólares en los primeros nueve meses del año y estimó que podría llegar a los 30.000 millones. Para el economista, ese escenario también permite explicar el valor actual de la divisa.
Sin embargo, ante el planteo sobre las dificultades de los trabajadores para llegar a fin de mes, insistió en que no existe una única realidad económica. “La realidad es heterogénea, querida. Heterogénea desde el punto de vista sectorial, regional, geográfico”, respondió.
En esa línea, reconoció que hay personas que atraviesan situaciones muy complicadas y destacó especialmente a quienes luchan diariamente para sostener a sus familias. “Mis héroes son los tipos que cuando se levantan a la mañana todavía no saben cómo le van a dar de comer a la familia a la noche”, expresó.
De Pablo también se refirió a los cambios en el mercado laboral y sostuvo que las relaciones de trabajo se transformaron con el paso del tiempo. A partir de su experiencia, consideró que las empresas necesitan flexibilidad para adaptarse a un escenario en el que no siempre tienen certezas sobre sus ventas y su actividad.
Al comparar la situación argentina con la de otros países, afirmó que las oscilaciones económicas locales son más pronunciadas. Como ejemplo, mencionó el impacto de la pandemia de COVID-19 y sostuvo que, mientras en otros países la caída del PBI fue del 3%, en Argentina llegó al 10%.
“La certeza es mejor que la incertidumbre. La pretensión de certeza es peor que la incertidumbre”, reflexionó. En ese sentido, rechazó transmitir falsas garantías sobre el futuro y planteó que las personas deben tomar decisiones de acuerdo con las circunstancias que les toca atravesar.
Hacia el final de la entrevista, la conversación también abordó el costo de las universidades, las becas y el presupuesto educativo. De Pablo contó que más de la mitad de sus alumnos en la Universidad de San Andrés recibe una beca y, al referirse a las universidades públicas, consideró que los economistas deben analizar los presupuestos y trabajar profesionalmente sobre las alternativas disponibles.

