León XIV y la Orden de San Agustín, la congregación que marcó su formación
La elección de Robert Francis Prevost como pontífice puso en primer plano una tradición religiosa que atraviesa su historia personal y su formación dentro de la Iglesia católica. León XIV pertenece a la Orden de San Agustín, una comunidad que encuentra en las enseñanzas del santo de Hipona los fundamentos de su espiritualidad y su forma de vida.
La congregación tiene como ejes la comunión, la fraternidad y la búsqueda de la verdad. Su influencia también llegó a la Argentina, donde los agustinos desarrollan actividades educativas, pastorales y sociales, con parroquias y establecimientos en distintas localidades.
Qué es la Orden de San Agustín y cuáles son sus principios
La Orden de San Agustín es una comunidad religiosa de la Iglesia católica que sigue la Regla de San Agustín. Su lema es Anima una et cor unum in Deum, que significa “Una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios”.
Su organización se consolidó a partir de distintas comunidades de ermitaños que se unieron en Roma durante el siglo XIII. La primera unión se produjo en 1244 y la llamada Gran Unión tuvo lugar en 1256.
La vida comunitaria constituye uno de sus pilares fundamentales. Sus integrantes comparten la búsqueda espiritual, la oración, el estudio y el trabajo apostólico, con una dedicación orientada al servicio de la Iglesia.
Entre sus ideales también se encuentran la vida interior, el culto religioso, la formación intelectual y la actividad pastoral. La fraternidad no es solamente una forma de convivencia, sino una parte central de su identidad.
La influencia de San Agustín en el pensamiento de León XIV
La espiritualidad de la orden está inspirada en las enseñanzas de San Agustín, obispo de Hipona y padre de la Iglesia. Su pensamiento ocupa un lugar central en la formación religiosa de Prevost y en su manera de entender el ministerio pastoral.
El actual pontífice ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y realizó su primera profesión de votos religiosos el 2 de septiembre de 1978. Esos votos corresponden a la pobreza, la castidad y la obediencia.
El 8 de mayo de 2025, después de su elección, se presentó ante los fieles con una frase que sintetizó su pertenencia a esa tradición: “Soy agustino, un hijo de san Agustín”.
Su vínculo con la congregación se mantiene durante su pontificado. Conservó las tradiciones y devociones propias de la orden y también los encuentros de convivencia con sus hermanos religiosos.
En sus discursos y homilías aparecen algunos de los principales conceptos agustinianos, como la interioridad, la amistad, el diálogo y la unidad. También se refleja esa influencia en su lema papal, In Illo uno unum, tomado de un sermón de San Agustín.
La presencia de los agustinos en la Argentina
La Orden de San Agustín tiene una presencia institucional en el país a través de parroquias, colegios y obras sociales. Su misión, según la comunidad argentina, consiste en servir a la Iglesia y a la sociedad mediante la educación y el trabajo pastoral.
Dentro de esa red se encuentra la Parroquia San Agustín, ubicada en la avenida General Las Heras 2560, en el barrio porteño de Recoleta. El templo se caracteriza por su arquitectura neogótica y constituye uno de los espacios religiosos de la comunidad agustiniana en Buenos Aires.
La construcción comenzó en 1907, cuando los sacerdotes agustinos contrataron al arquitecto italiano Luis A. Broggi para diseñar una iglesia y una escuela. La piedra fundamental fue colocada el 12 de octubre de ese año. La iglesia fue bendecida el 10 de diciembre de 1910, junto con el colegio anexo. La obra fue financiada por Mercedes Baudrix de Unzué en memoria de su marido, Mariano.
El proyecto educativo contemplaba propuestas destinadas a niños carenciados, entre ellas el Taller Santa Rita, orientado a la capacitación en distintos oficios, y la Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación, que funcionaba como colegio primario gratuito.
Actualmente, la red agustiniana argentina también incluye parroquias en Mendoza, Salta y Catamarca, además de establecimientos educativos en distintas provincias. Sus actividades comprenden celebraciones religiosas, formación cristiana, grupos pastorales y acciones comunitarias.
De esta manera, la tradición que forma parte de la identidad espiritual de León XIV también tiene una expresión concreta en la Argentina, donde la comunidad agustiniana desarrolla su tarea religiosa, educativa y social.
