
Malvinas: el reclamo argentino en la ONU quedó en el centro de un cuestionamiento de Estados Unidos
Washington pidió terminar con el mandato del organismo que analiza la descolonización de distintos territorios. La propuesta se conoció durante una sesión en la que Naciones Unidas aprobó iniciativas sobre la situación de las colonias pendientes.
El espacio de Naciones Unidas en el que la Argentina reclama que el Reino Unido retome las negociaciones por las Islas Malvinas quedó bajo cuestionamiento de Estados Unidos. Durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, una representante de la administración de Donald Trump solicitó que se dé por terminado el mandato del Comité Especial de Descolonización.
El planteo no se tradujo en una resolución para cerrar el organismo ni fue sometido a votación. La funcionaria estadounidense cuestionó su funcionamiento y consideró que sus tareas ya no responden a la finalidad para la que fue creado. La discusión adquiere relevancia para Buenos Aires porque el comité constituye uno de los ámbitos internacionales donde mantiene vigente su reclamo de soberanía.
La diplomática sostuvo que el organismo perdió su razón de ser y criticó que continúe revisando los mismos documentos pese a los cambios registrados desde el inicio de los procesos de descolonización. En ese sentido, señaló que más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros de Naciones Unidas, aunque, según su evaluación, el comité sigue actuando sin contemplar esas transformaciones.
Otro de los cuestionamientos estuvo dirigido a los desplazamientos que realizan sus integrantes. La representante describió las visitas anuales al Caribe y al Pacífico Sur como un “desperdicio de tiempo y recursos de la ONU”. También objetó que se mantengan audiencias sobre Puerto Rico, territorio que dejó de integrar la lista de territorios no autónomos en 1953, según recordó durante su exposición.
El organismo que mantiene vigente la cuestión Malvinas
El Comité Especial de Descolonización, identificado como C-24, fue creado en 1961 para supervisar los procesos de descolonización y examinar la situación de los territorios no autónomos. La Argentina recurre cada año a ese ámbito para defender sus derechos sobre las Malvinas y reclamar que Londres vuelva a sentarse a negociar la soberanía del archipiélago.
El Reino Unido administra diez de los 17 territorios no autónomos que aborda el organismo, entre ellos las islas. En junio, durante una reunión anual del comité, el canciller Pablo Quirno cuestionó la presencia militar británica y denunció la explotación unilateral de los recursos naturales. Su intervención también incluyó un nuevo llamado a iniciar negociaciones directas entre ambos países.
La postura estadounidense se expresó durante una jornada en la que la Cuarta Comisión aprobó más de veinte proyectos de resolución y una decisión. Entre las iniciativas respaldadas figuró un texto sobre las actividades económicas que afectan los intereses de los pueblos de los territorios no autónomos, que obtuvo 163 votos favorables, dos rechazos —de Estados Unidos e Israel— y dos abstenciones, de Francia y el Reino Unido.
La comisión también aprobó una iniciativa para solicitar a las potencias administradoras información sobre los avances políticos y constitucionales de esos territorios. En ese caso, Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras que el Reino Unido optó por la abstención.
La disputa petrolera suma otro frente de tensión
El debate diplomático coincide con el conflicto entre Buenos Aires y Londres por la explotación de hidrocarburos en las aguas cercanas a las Malvinas. Frente al avance del proyecto petrolero Sea Lion, el Gobierno argentino presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, una solicitud de medidas para intentar detener su desarrollo. El Reino Unido, en cambio, respaldó las actividades de las compañías involucradas.
En paralelo, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que contempla sanciones para empresas que brinden servicios relacionados con la explotación petrolera en la zona. La iniciativa también generó inquietudes entre compañías estadounidenses, que plantearon objeciones al Gobierno argentino por el alcance de determinados artículos y las actividades que podrían quedar alcanzadas.
La posición de Washington sobre el comité se inscribe en una política más amplia de la administración Trump, orientada a reducir el financiamiento y el personal de Naciones Unidas e impulsar cambios en su estructura. Estados Unidos es el principal contribuyente del organismo, que atraviesa además el proceso para seleccionar al sucesor de António Guterres como secretario general.
En ese contexto, Javier Milei defendió la reivindicación argentina en su última intervención ante la Asamblea General. El Presidente cuestionó el desempeño de Naciones Unidas, a la que calificó de “inútil”, y reclamó al Reino Unido que dialogue para alcanzar una solución pacífica. También planteó la necesidad de discutir el aprovechamiento de los recursos naturales en el área cuya soberanía permanece en disputa.

