
Rolando Graña: ¿20.000 terroristas o un problema con los números?
Hay algo que me llama poderosamente la atención y tiene que ver con una frase que dijo Javier Milei. No es inteligencia artificial, no es que le hicieron decir al Presidente algo que no dijo. Es una entrevista del domingo pasado en La Nación Más con Luis Majul, cuya transcripción después fue emitida y certificada por Presidencia de la Nación.
Milei dijo: “Los 10.000 terroristas que echamos el año pasado. ¿Sabe cuántos llevamos echados este año? Este año ya llevamos 20.000”. Y cuando le preguntaron quiénes eran, explicó que eran personas que se infiltraban desde otros países para “dinamitar el modelo argentino”.
El problema es que cuando uno mira los números oficiales, la cuenta no cierra. Alguien se tomó el trabajo de pedir información pública a la Dirección Nacional de Migraciones. Y ahí aparece el primer problema: mientras Milei habla de 20.000 terroristas deportados durante este año, la información oficial registra 744 expulsiones.
Además, aparecen 18.947 incidentes de entrada, es decir, personas a las que se les impidió ingresar al país por distintas razones. En ninguna de esas categorías aparece la palabra “terrorista”. Entonces uno puede hacer la cuenta y decir: bueno, 744 más 18.947 da casi 20.000. Sí, da 19.691. Uno puede redondear y llegar a 20.000.
Pero la pregunta es: ¿de dónde salen esos 18.947? Porque no son personas expulsadas del país. Son personas a las que no se les permitió ingresar. De esos 18.947 casos, 8.008 corresponden a infracciones migratorias, 6.298 a personas que no tenían la documentación habilitante, 4.566 a impedimentos judiciales, 42 a residencias canceladas y 33 a documentación falsa, adulterada o robada.
Entonces, una cosa es expulsar a alguien porque está dentro de la Argentina y otra cosa muy distinta es rechazar a alguien en la frontera por una infracción migratoria o porque no tiene la documentación necesaria. Una persona rechazada en la frontera por una infracción migratoria no se convierte automáticamente en terrorista.
Y acá aparece algo todavía más importante. Si efectivamente hubiera 20.000 terroristas deportados solamente durante este año, estaríamos hablando de una situación extraordinaria. Si realmente hubiera 30.000 terroristas expulsados durante dos años porque venían a “dinamitar el modelo argentino”, uno tendría que preguntarse quiénes eran, a qué organizaciones pertenecían, cómo fueron identificados y qué ocurrió con ellos.
Porque una cosa es exagerar en una campaña, otra cosa es decir cualquier cosa en Twitter y otra muy distinta es hacerlo siendo presidente. Cuando un Presidente habla de seguridad nacional, no está hablando de cualquier cosa. No está diciendo si Boca jugó bien o mal. Está hablando de una cuestión que debería tener un sustento concreto.
Por eso la pregunta es inevitable: ¿20.000 terroristas o un problema con los números? Porque detrás de una cifra hay una diferencia enorme entre una persona expulsada, una persona rechazada en la frontera por una infracción migratoria y un terrorista. Son categorías completamente distintas.
Y si el Gobierno quiere decir que esas personas eran terroristas, entonces tendrá que explicar de dónde sale esa calificación. Porque los números oficiales hablan de expulsiones e incidentes de entrada, pero no de 20.000 terroristas. Y este es el problema: cuando los números no cierran, no alcanza con repetir la cifra. Hay que explicar de dónde sale.
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