
“Certeza moral”: la dura condena del Vaticano contra el sacerdote que abusó de veinte seminaristas
El Vaticano confirmó oficialmente la culpabilidad del sacerdote argentino Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará en San Rafael, por reiterados abusos sexuales cometidos contra diversas víctimas.

La resolución eclesiástica, que llega tres años después de la muerte del religioso en la ciudad italiana de Génova, pone fin a un largo proceso judicial interno y establece de manera definitiva su responsabilidad penal frente a las gravísimas denuncias radicadas por decenas de seminaristas.
“Certeza moral” y delitos contra el sexto mandamiento

La condena fue alcanzada luego de que tanto el Tribunal Penal Especial de Primera Instancia como el Tribunal de Apelación arribaran a la denominada “certeza moral” sobre los hechos perpetrados por Buela. La máxima autoridad eclesiástica enmarcó su accionar como un delito contra el sexto mandamiento, cometido con violencia contra varias personas, aplicando las sanciones contempladas en el canon 1395 del Código de Derecho Canónico que rige los delitos contra la moral sexual.
La contundente decisión fue formalmente comunicada mediante un documento firmado por Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. El fallo también llevó la rúbrica de Clara Echarte y del obispo José Antonio Satué Huerto, quienes se desempeñan desde principios de este año como delegados pontificios para acompañar e intervenir institucionalmente en las ramas masculina y femenina de la congregación fundada por Buela en la década de los ochenta.
Dos décadas de denuncias silenciadas

Según precisó la propia Santa Sede en su reciente informe, el cura había sido formalmente acusado por cerca de veinte seminaristas desde la década de 2000. Recién en diciembre del año 2016, el Vaticano había admitido la veracidad de los testimonios, determinando la imputabilidad de Buela por comportamientos impropios con mayores de edad que se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad por ser sus subordinados directos o estar bajo su estricta dirección espiritual.
Un acto de justicia y la reestructuración del Instituto
Al comunicar los alcances de esta resolución final ante los superiores provinciales en Roma, las autoridades eclesiásticas destacaron que la difusión del fallo busca contribuir activamente al restablecimiento de la verdad y constituir un acto de estricta justicia para quienes sufrieron daños físicos y psicológicos. Asimismo, desde el Vaticano sostuvieron que este cierre judicial deberá servir como un punto de inflexión para avanzar en un profundo proceso de revisión, renovación y purificación estructural de los dos institutos fundados por Buela, organizaciones que con el paso de los años lograron expandirse a más de veinticinco países en los cinco continentes.
