
Crece la preocupación por una enfermedad intestinal que suele confundirse con colon irritable: cuáles son los síntomas
En el marco del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA advirtieron sobre una patología autoinmune que afecta al intestino y que muchas veces se confunde con el Síndrome de Intestino Irritable, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal incluye principalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, dos cuadros crónicos que generan inflamación en distintas partes del aparato digestivo y que pueden afectar seriamente la calidad de vida.
“Todo paciente que tenga diarrea crónica o con sangre, dolor abdominal o pérdida de peso, debería hacer una consulta médica”, advirtió la Dra. Olga Quintero, médica de planta de la sección de EII del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Clínicas.
La especialista remarcó que retrasar el diagnóstico puede derivar en complicaciones graves. “Es súper importante no retrasar el diagnóstico porque es una enfermedad que sin control y tratamiento puede generar complicaciones afectando considerablemente la calidad de vida del paciente”, explicó.
La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque suele presentarse con más frecuencia en el intestino delgado y el colon. La colitis ulcerosa, en cambio, compromete únicamente el colon y el recto, provocando inflamación, úlceras y sangrado.
Desde el Hospital de Clínicas señalaron que muchas veces estas enfermedades se confunden con trastornos digestivos funcionales, por eso el diagnóstico suele demorarse.
“No hay un solo criterio para el diagnóstico. Hay tres pilares: la clínica, los laboratorios y la colonoscopia con biopsia”, detalló Quintero.
Además, los especialistas advirtieron que en los últimos años crecieron las consultas relacionadas con estas patologías, posiblemente por cambios en el estilo de vida y la alimentación.
En ese sentido, Quintero explicó que los alimentos ultraprocesados pueden empeorar los brotes inflamatorios. “Lo más recomendado es adherirse a la dieta mediterránea porque se ha demostrado que los ultraprocesados son proinflamatorios”, sostuvo.
También alertó sobre otro factor de riesgo: el uso indiscriminado de antibióticos.
Si bien la enfermedad no tiene cura, actualmente existen tratamientos que permiten controlar los síntomas, reducir la inflamación y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“El paciente no tiene que entrar en pánico porque cada vez hay más herramientas para una medicina personalizada y más posibilidades de tratarla de manera oportuna. El futuro es esperanzador”, concluyó la especialista.
