
Caputo y Ades, en veredas opuestas: Graña cuestionó el dólar y puso el foco en la Corte Suprema
Luis Caputo sostiene que no existe atraso cambiario, mientras que el economista Alberto Ades considera que un tipo de cambio real más alto ayudaría a los sectores que compiten con las importaciones. Esta diferencia expone dos diagnósticos distintos sobre la economía argentina y las dificultades que atraviesan las actividades productivas.
Ades lo expresó con claridad: “Me gustaría un tipo de cambio real más alto. Creo que ayudaría a varios sectores. No todo va a sobrevivir, pero algunos sectores que podrían sobrevivir, que compiten con importaciones, los ayudaría un tipo de cambio un poco más alto”. Su planteo abre una discusión sobre el impacto del tipo de cambio en la producción y la capacidad de las empresas para competir.
La situación económica no puede analizarse al margen de las dificultades que atraviesan las empresas y el empleo. En ese contexto, me parece importante discutir si el esquema cambiario actual favorece a los distintos sectores o si algunos necesitan condiciones diferentes para sostener su actividad.
Pero hay otro tema que me genera interrogantes: lo que ocurrió con la Ley de Tierras. La Corte Suprema primero tomó una decisión que dejó sin efecto su aplicación en el marco del DNU 70/23 y después adoptó una medida para resguardar la ley. ¿Por qué se produjo ese cambio?. ¿Qué intereses había detrás de la primera resolución?
No me alcanza con escuchar que la Corte no acepta presiones. Si el tribunal tomó una decisión de esa magnitud y después modificó el escenario, corresponde preguntarse qué motivó cada paso. No creo que un fallo de semejante relevancia pueda explicarse simplemente como un error sin importancia. La pregunta es a quién beneficiaba aquella primera decisión.
También planteo interrogantes sobre los intereses económicos que pueden existir alrededor de la compra de grandes extensiones de tierra. Entre las cuestiones que mencioné están los centros de datos, que requieren grandes cantidades de electricidad y agua, y los mecanismos que podrían facilitar el acceso a la ciudadanía, como los llamados pasaportes dorados. Son temas que abren preguntas sobre la tierra, los recursos y las condiciones para adquirir propiedades.
El Gobierno también había retirado el capítulo sobre tierras de su proyecto vinculado con la propiedad privada, en medio de cuestionamientos políticos. Por eso, considero necesario seguir de cerca qué sucede con la normativa y qué decisiones toman los distintos poderes del Estado.
En definitiva, hay dos discusiones centrales. Por un lado, la diferencia entre Caputo y Ades sobre el tipo de cambio y las dificultades de los sectores que compiten con productos importados. Por el otro, las decisiones de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras y los interrogantes que dejan. En ambos casos, creo que es necesario mirar más allá de las explicaciones oficiales y preguntar qué consecuencias tienen esas decisiones y a quiénes benefician.
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