
Martín Del Río habló desde la cárcel y dijo “infiel soy, asesino no”
El condenado Martín Del Río se declaró inocente desde la cárcel tras recibir la confirmación de su prisión perpetua por el doble parricidio de sus padres en Vicente López. En sus primeras declaraciones públicas, el detenido afirmó de forma categórica que “infiel soy, asesino no, de ninguna manera, nunca”.

El brutal crimen de José Enrique Del Río y María Mercedes Alonso ocurrió en agosto de 2022 dentro de un vehículo estacionado en la casa familiar. En diciembre de 2024, un jurado popular lo declaró culpable por homicidio agravado, una sentencia que la Cámara de Casación bonaerense ratificó en abril de 2026.
Durante su testimonio, el acusado apuntó directamente contra los movimientos de su hermano Diego, quien actuó como querellante en el expediente. Aseguró que los registros del country San Diego en Moreno ubicaban a su familiar en el predio durante fechas clave del caso.
Coartadas rechazadas y cuestionamientos a la pesquisa
La defensa de Martín Del Río intentó desacreditar los registros de ingreso, aunque la Justicia determinó que el sistema de seguridad solo identificaba al conductor del vehículo. Ante esto, el condenado centró sus críticas en la identificación del caminante captado por las cámaras de seguridad.

El análisis de las grabaciones y los testimonios de su exesposa y su examante resultaron determinantes para el tribunal. Pese a ello, el imputado insistió en que existieron graves irregularidades en la preservación de la escena del crimen y en la cadena de custodia de las pruebas balísticas.
Asimismo, cuestionó la aparición de una vaina servida que, según su versión, la empleada doméstica Nina Aquino retiró de su delantal al hallar los cuerpos. También reclamó que nunca se profundizó sobre un rastro de ADN femenino detectado en la manija del vehículo.
El móvil económico y la discusión horaria
Otro de los pilares de la acusación fiscal consistió en el móvil económico vinculado a la administración de bienes familiares y a una fallida operación inmobiliaria. Los investigadores sostuvieron que el doble crimen buscaba evitar que salieran a la luz severas inconsistencias patrimoniales.
Ante dichos señalamientos, el detenido negó rotundamente cualquier conflicto financiero con sus padres y desestimó la hipótesis de una estafa. Afirmó que su padre era su amigo, su consejero y que contaba con plena libertad para realizar trámites notariales si hubiera querido vender algo.
Respecto a la franja horaria del ataque, fijada por la fiscalía entre las 17.30 y las 18.30 del 24 de agosto de 2022, el condenado aseguró que una modificación posterior en los peritajes lo ubicó arbitrariamente en la escena. Calificó el proceso judicial como una maniobra injusta y amañada.

