
La CGT hará protestas “a la francesa” contra Javier Milei y buscará recuperar fuerza de cara a las elecciones 2027
La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió descartar la posibilidad de convocar a un paro general de 36 horas contra el Gobierno de Javier Milei y, en cambio, avanzará con un esquema de medidas de fuerza escalonadas, inspirado en el denominado modelo de protestas “a la francesa”, que combinará paros por actividad, movilizaciones y acciones coordinadas con otras organizaciones sindicales y sociales.
La decisión fue adoptada tras una extensa reunión del Consejo Directivo de la central obrera, en la que prevaleció la postura del sector dialoguista por sobre los gremios más combativos, que impulsaban una huelga de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo o al Congreso. Entre quienes respaldaban esa alternativa se encontraban dirigentes cercanos a Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández. Finalmente, la propuesta no prosperó.
En su lugar, la CGT comenzará a diseñar un plan de lucha basado en paros sectoriales y rotativos que se extenderán durante varios meses. La estrategia apunta a sostener la presión sobre la administración libertaria sin recurrir, por ahora, a una nueva huelga general, una modalidad que los dirigentes comparan con las protestas desarrolladas en Francia durante los últimos años.
De acuerdo con lo debatido por la conducción cegetista, el objetivo es construir un escenario de creciente conflictividad laboral y social que desemboque, hacia fines de año, en un paro nacional acompañado por una marcha federal. Mientras tanto, la central buscará fortalecer la coordinación con las dos CTA, organizaciones sociales y las regionales sindicales de todo el país para organizar protestas en distintas provincias.
A propósito, Jorge Sola, secretario general, explicó: “Comienza la construcción de un plan de acción junto con las otras centrales de trabajadores para ir haciendo acciones y construyendo en el tiempo un paro nacional junto con una marcha federal, que irá en conjunto con la convocatoria a las regionales y al plenario de secretarios generales que vamos a llevar adelante en reclamo de una revisión de todos los hechos que viene haciendo este gobierno”.
La ofensiva sindical se produce luego de la aprobación de la Ley de Modernización Laboral y de las iniciativas oficiales para revisar convenios colectivos de trabajo, además del reclamo de los gremios por el desfinanciamiento de las obras sociales sindicales. En paralelo, la CGT también analiza impulsar una estrategia judicial para cuestionar algunos aspectos de la reforma laboral.
Durante el encuentro también hubo autocrítica por el impacto de las últimas medidas de fuerza convocadas por la central. Algunos dirigentes advirtieron que los paros generales recientes no lograron el nivel de adhesión esperado y consideraron que una nueva huelga nacional, sin una construcción previa de consenso, podría fortalecer el discurso del Gobierno.
Además del plan de lucha, la CGT comenzó a discutir la elaboración de un programa político con vistas a las elecciones de 2027, con la intención de recuperar protagonismo en el escenario político y articular una alternativa frente al oficialismo.
