
“Nunca me olviden”: la frase que Guillermo Coppola reveló que le repetía Diego Maradona
Hay recuerdos que Guillermo Coppola, ex manager de Diego Maradona, mantiene presentes y que, según contó, están ligados a un pedido que el Diez le repetía: que nunca lo olvidaran. “¿Y sabés lo que pedía Diego? Nunca me olviden. Que nunca lo olviden”, reveló sobre una de las frases que más recuerda de su vínculo con el exfutbolista, hoy en diálogo con Juan Carlos Artelino, en Club Atlético Del Plata.
A partir de ese pedido, Coppola explicó que continúa hablando de Maradona y compartiendo historias sobre los momentos que vivieron juntos. “Yo no me voy a cansar nunca de nombrarlo, de contar cuentos, historias, vivencias. Algunas buenas, algunas no tan buenas, como todo”, sostuvo al referirse a la manera en que mantiene presente su recuerdo.
“Él quiere esto y yo siento que de alguna manera es un homenaje, tenerlo presente”, expresó Coppola, quien también aseguró que siente la presencia de Maradona. “Yo siento que está”, afirmó durante el diálogo, antes de reconocer la emoción que le provoca hablar sobre él: “Y lloro, cada vez que lo digo, lloro”.
También recordó un período particular de su relación con Maradona y señaló que en Cuba ambos profundizaron su vínculo. “En Cuba nosotros incrementamos tanto nuestra relación. Producto de que había mucha soledad, de que nos tocó estar solos”, explicó Coppola al repasar aquella etapa.
Por otra parte, Coppola contó cuál es uno de sus deseos en relación con el recuerdo de Maradona y su vínculo con la gente. “Vos sabés lo que yo sueño, y él también me parece que lo quería, el estar en contacto con la gente después de su vida”, señaló.
En ese sentido, planteó la posibilidad de que Maradona pueda tener un lugar público para ser visitado. “No te digo olvidado, porque seguramente la gente que lo quiere lo visita, pero estar mucho más cerca para que la gente lo pueda ver”, manifestó. Y completó: “Ojalá que eso se pueda dar en algún momento”.
Al recordar el vínculo que mantuvieron, Coppola también describió una relación atravesada por momentos de enojo y reconciliación. “Tenía sus berrinches, nos enojábamos, nos puteábamos, pero después venía el abrazo, venía la lágrima”, contó. Y agregó que en esos momentos aparecía “ese Diego que sufría, el que vivía con estar lejos de sus hijas”.
