
Cómo hacer la pastafrola favorita de Diego Maradona con los secretos adaptados por Romina Pereiro
Una de las preparaciones más tradicionales de la repostería nacional volvió a cobrar protagonismo tras revelarse los secretos mejor guardados de su elaboración casera. La historia detrás de la famosa pastafrola del Diez a partir de un pedido especial de Gianinna Maradona, quien se comunicó con su madre para conseguir el postre preferido de Diego Maradona. Ante la responsabilidad de cumplir con las expectativas del Diez, Claudia Villafañe recurrió a la ayuda de la nutricionista Romina Pereiro para diseñar una variante que mantuviera intacto el sabor de siempre pero con un perfil nutricional mucho más equilibrado y saludable.

Cómo surgió la adaptación saludable de la receta
El principal objetivo de la modificación fue reemplazar los ingredientes tradicionales más pesados por opciones amigables con el organismo, sin descuidar la textura ni el sabor característico de la tarta. De esta manera, la manteca fue sustituida por aceite para reducir las grasas saturadas, mientras que la harina refinada clásica se complementó con una porción de harina integral y almidón de maíz. Asimismo, el azúcar común dejó lugar a una combinación de miel y azúcar mascabo, logrando un dulzor equilibrado que cautivó por completo a Diego Maradona, quien solía disfrutarla acompañada de unos buenos mates.
Ingredientes necesarios para la pastafrola

- 50 cm³ de aceite
- 50 g de miel
- 3 cucharadas de azúcar mascabo
- 2 huevos
- 50 cm³ de leche descremada
- Esencia de vainilla y ralladura de medio limón a gusto
- 240 g de harina 0000
- 100 g de harina integral
- 60 g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 400 a 500 g de dulce de batata o membrillo para el relleno
El paso a paso para lograr una masa perfecta en casa
El procedimiento comienza mezclando en un recipiente todos los ingredientes líquidos: el aceite, la miel, el azúcar mascabo, los huevos, la leche descremada, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Aparte, se deben tamizar juntas las harinas, el almidón de maíz y el polvo para hornear, incorporándolos de a poco a la preparación húmeda. La clave fundamental de esta técnica radica en unir los componentes apenas hasta formar un bollo blando, evitando amasar en exceso para que la preparación no se endurezca, ya que el uso de aceite elimina el tradicional proceso de arenado.
Una vez obtenido el bollo, es necesario envolverlo en film transparente y llevarlo a la heladera durante treinta minutos. El frío cumple un rol determinante debido a la presencia de aceite y miel, otorgando la consistencia justa para poder estirar la masa sin que se rompa. Cumplido el tiempo de refrigeración, se estiran dos tercios de la preparación entre dos separadores o sobre una mesada apenas enharinada para forrar una tartera de veintidós a veinticuatro centímetros previamente pincelada con aceite.
El armado se completa rellenando la base con el dulce de batata (previamente pisado con un tenedor y un chorrito de agua caliente para conseguir una textura cremosa). Con el tercio de masa restante se cortan tiras de un centímetro de ancho para formar el clásico enrejado en forma de rombos en la superficie. Finalmente, se hornea a ciento ochenta grados durante treinta o treinta y cinco minutos, hasta que los bordes y las tiritas adquieran un tono dorado y firme.


