
ONU: Rafael Grossi suma apoyos, pero el rechazo de las potencias frena la elección del nuevo Secretario General
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, llevó a cabo su sexto sondeo informal para definir la sucesión de António Guterres en la Secretaría General, revelando un escenario de fuerte bloqueo institucional. La votación incorporó por primera vez un sistema de boletas diferenciadas por colores, un mecanismo diseñado específicamente para distinguir los sufragios de los cinco miembros permanentes con poder de veto (Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Rusia), conocidos como el “P5”, del resto de las diez naciones que integran el órgano ejecutivo.

Esta nueva dinámica de sufragio dejó al descubierto las dificultades del máximo organismo internacional para construir consensos. Los resultados expusieron de manera directa las resistencias de las principales potencias globales hacia los siete postulantes que continúan en carrera, confirmando un estancamiento en la cúpula de la diplomacia mundial.
El desempeño de Rafael Grossi y Rebeca Grynspan
El candidato argentino y actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, logró mejorar su posición respecto a las mediciones anteriores. En esta ronda obtuvo ocho votos de respaldo, quedando a un solo sufragio del umbral de nueve adhesiones requeridas para que el Consejo recomiende formalmente un nombre a la Asamblea General. Sin embargo, Rafael Grossi recibió seis votos de desaliento, de los cuales dos provinieron directamente de miembros del “P5”, lo que representa un veto virtual a sus aspiraciones.

Un escenario similar atraviesa la candidata que lidera actualmente la contienda, la costarricense Rebecca Grynspan. La secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) logró mantener el umbral de los nueve apoyos necesarios. Pese a ese caudal favorable, su postulación se topó con dos votos negativos emitidos por miembros permanentes, específicamente por parte de las delegaciones de Estados Unidos y el Reino Unido, lo que paraliza su avance normativo.
El bloqueo en el Consejo de Seguridad y la búsqueda de alternativas

La falta de consenso abre un panorama de enorme incertidumbre de cara al último trimestre del año. Las reglas de la ONU determinan que un candidato necesita al menos nueve votos a favor y no registrar ningún sufragio negativo por parte de los cinco miembros permanentes. Ante la consulta sobre este escenario, la especialista en Relaciones Internacionales, Paulina Astroza, advirtió que los resultados reflejan un bloqueo total en el Consejo de Seguridad, señalando que con los números actuales ninguno de los postulantes lograría ser elegido, ya que los tres primeros concentran al menos dos vetos cada uno.
La posición de Washington frente a este estancamiento fue blanqueada por su representante, Mike Waltz. El funcionario estadounidense aseguró que el organismo necesita al “mejor candidato” y se mostró abierto a respetar la rotación regional o la elección de una mujer, pero subrayó el objetivo de la administración norteamericana de mantener a la organización con una estructura reducida.
Frente al reloj institucional, la salida a la crisis deberá ser eminentemente política. Las delegaciones se enfrentan a la urgencia de encontrar una figura de consenso que no genere el rechazo automático de ninguna de las potencias. Ante la debilidad de los actuales aspirantes, en los pasillos de Nueva York ya comenzaron a circular nombres de posibles candidatos alternativos capaces de saltar el veto del “P5”, entre los que resuenan la emiratí Lana Nusseibeh y el turco Feridun Sinirlioglu, aunque hasta el momento no se han formalizado nuevas postulaciones.
