
Rolando Graña apuntó contra la Justicia por el sobreseimiento de Milei en la causa $Libra
La criptoestafa Libra no dejó de ser una estafa porque el juez Martínez de Giorgi haya sobreseído a Javier Milei y a los demás involucrados. Hubo una mentira de base en el contrato que el Presidente difundió el 14 de febrero de 2025 y después dijo haber encontrado por internet. Según mi mirada, se lo había pasado Mauricio Novelli, quien tenía un instituto para el que Milei había trabajado antes de llegar a la Presidencia.
La operación, que supuestamente iba a servir para financiar pymes argentinas, terminó beneficiando a quienes compraron las acciones a un precio mínimo y las vendieron cuando llegaron a valer 400 dólares. Después, todo se derrumbó y ellos se llenaron de plata. Si esto no es una estafa, explíquenme qué es.
Una investigación llena de interrogantes
El problema también está en el rol de la Justicia. El fiscal Eduardo Taiano no secuestró los teléfonos de Javier Milei y Karina Milei, y tampoco avanzó como correspondía sobre elementos centrales de la causa. Además, se lo acusó de haber cajoneado durante seis meses un informe de llamadas que revelaba comunicaciones entre Milei y Novelli hasta momentos antes de la publicación del contrato.
El teléfono de Novelli contenía un borrador de un contrato por cinco millones de dólares que se pagarían cuando se publicara el tuit de lanzamiento de la criptomoneda. ¿Y quién publicó ese tuit? Milei. Uno puede sumar dos más dos y preguntarse quién iba a cobrar ese dinero: el Presidente o alguien de su entorno.
Sin embargo, el juez consideró que esa prueba no era válida porque se había difundido a periodistas. Mientras tanto, apartó a los querellantes, una decisión que dejó a las víctimas sin posibilidad de apelar el fallo. Con pequeños trucos procesales, fueron haciendo caer la causa.
El sobreseimiento no cierra la discusión
También hay que observar que la esposa del juez, Ana Juan, fue nombrada en un juzgado federal de Hurlingham que, según lo señalado, no existe. Es un dato que se suma a los interrogantes sobre una resolución que favoreció al Presidente.
Milei podría preguntarse quién le paga el daño después de haber sido sobreseído. Pero lo que hace un presidente es de interés público y merece discusión, más allá de lo que resuelva un tribunal.
La verdad histórica no siempre coincide con la verdad judicial. Si dependiéramos exclusivamente de los tribunales para saber qué pasó, estaríamos jodidos: los jueces y fiscales tienen intereses, reciben presiones y pueden hacer arreglos por debajo de la mesa.
Hasta acá, lo que veo es un Poder Judicial que está sobreseyendo a Milei y que parece articulado para que el Presidente zafe. También pareciera existir una ley no escrita por la cual cuidan a Milei, a su hermana y a quienes él puso en determinados lugares, mientras dejan caer a los demás.
El sobreseimiento no borra las preguntas sobre Libra, el contrato por cinco millones de dólares ni las falencias de la investigación. Aunque no haya una sanción penal, el caso sigue siendo de interés público y debe discutirse.
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