
Rolando Graña: el caso Cerimedo, el atentado a Nadia Beller y la trama que llega hasta Argentina
Este es el relato desgarrador de Nadia Beller y es la crónica de una trampa perfecta. Ella cuenta que, hasta un segundo antes de que aparecieran los sicarios a acribillarla a balazos, Fernando Cerimedo le aseguraba por teléfono que contaba con resguardo policial, aunque no los estuviese viendo. La mandó a una emboscada en el Swiss Hotel de Santa Cruz de la Sierra bajo el señuelo de entrevistarse con una chica de 13 años que supuestamente era una nueva víctima de abuso por parte de Evo Morales.

Recuerden el contexto: Evo Morales está técnicamente prófugo en su país, refugiado en el Chapare, por una acusación penal abierta de oficio por el Ministerio Público Fiscal. Como Nadia Beller es una abogada boliviana muy mediática que se había involucrado de lleno en las denuncias contra el expresidente, ese señuelo era el anzuelo ideal. Cerimedo la fue durmiendo en el trayecto: le decía que se quedara tranquila, que fuera sola para no asustar a la menor, que la custodia encubierta estaba ahí. Y ahí es donde aparece la escena escalofriante que mostramos ayer: dos sicarios en moto con casco de delivery le disparan a quemarropa.
Nadia se salvó de milagro. Se hizo la muerta en el piso y los atacantes, al ver que era un lugar concurrido, no la remataron, le robaron el teléfono, la cartera y se escaparon. Hoy esta mujer tiene tres impactos de bala en el cuerpo y está cursando un embarazo de cuatro semanas. Un tiro en el tórax por la espalda, otro en el cuello y uno más en el brazo. Mientras intenta recuperarse en el hospital, responsabiliza de forma directa al propio Cerimedo, con quien no solo tenía un vínculo político sino también de pareja.

El conflicto entre ellos venía escalando fuerte. Ella misma reveló que semanas atrás se habían filtrado fotos del cuello de ella con marcas de un intento de ahorcamiento y chats comprometedores. En ese momento, Cerimedo se justificó públicamente asegurando que era una “fake news” montada por el entorno de Evo Morales. Pero la realidad de fondo era una tormenta personal y económica. Cerimedo sigue casado en Argentina con Natalia Basil, con quien comparte la mitad de las acciones del portal La Derecha Diario. Cuando Nadia se dio cuenta de que él la engañaba y que mantenía una doble vida, todo se precipitó.
Aparentemente, Cerimedo pensó que deshacerse de ella en Bolivia iba a ser un trámite fácil. Le achacaba el crimen a los sicarios del espacio de Morales, generaba un escándalo político a pedir de boca del presidente Rodrigo Paz y se desligaba del asunto. El problema es que el plan falló. Nadia quedó viva, es una abogada instruida que sabe cómo moverse y se convirtió en un huracán mediático y judicial imposible de frenar. Desde la cama del hospital empezó a dar notas a todos los canales para evitar que la vayan a rematar. Es literalmente la sobreviviente de Kill Bill que vuelve por la venganza.
A Cerimedo lo terminaron deteniendo en un aeropuerto cuando pretendía fugarse con una mochila atestada de billetes y sin valija. En los allanamientos posteriores a sus propiedades la fiscalía encontró un millón de dólares en efectivo, vehículos acondicionados con luces policiales apócrifas y hasta indumentaria oficial. La justicia boliviana lo imputó por enriquecimiento ilícito y le dictó prisión preventiva bajo la figura de “aprehendido”, por lo que podría pasar al menos seis meses tras las rejas mientras se instruye la causa. Ante semejante escándalo, ni sus más altos contactos políticos en el gobierno boliviano le pudieron sostener la mano.
En sus declaraciones, Nadia expuso además la trastienda oscura del poder. Habló de negocios con el contrabando de combustible trucho importado desde Argentina que arruinó miles de motores en Bolivia, maniobras con el mercado del oro y el manejo de fondos ilegales. Pero también ventiló intimidades sobre el mapa libertario regional y la interna argentina.
Conviene recordar quién es Fernando Cerimedo. Es el estratega digital que se hizo famoso en la región por operar ejércitos de bots y coordinar campañas de fake news. Trabajó en la primera campaña de Jair Bolsonaro en Brasil y terminó imputado por el Tribunal Supremo brasilero como el cerebro mediático detrás del intento de golpe de Estado y el asalto a los tres poderes en Brasilia. En nuestro país fue un asesor cercano al oficialismo hasta que protagonizó un cruce feroz con el entorno de Karina Milei. Ocurrió tras declarar bajo juramento ante el fiscal Franco Picardi en la causa ANDIS, donde convalidó los audios sobre presuntos retornos y sobreprecios en el área de discapacidad.
Hoy, la situación judicial de este operador de la ultraderecha es crítica. La fiscalía liberó el secreto de sumario y la misma víctima se convirtió en querellante activa de la causa. Pretendió armar una conspiración perfecta con sello de sicarios, pero la víctima sobrevivió y destapó un pozo ciego de corrupción, violencia e impunidad que compromete a varios gobiernos de la región.
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