
Rolando Graña: El diagnóstico sobre el plan económico del Gobierno y el ajuste a la gente
Milei fue a una televisión francesa y explicó que Europa está estancada por el Estado de bienestar, por la migración, por cuestiones fiscales y demográficas, mientras que Argentina estaría en un camino de prosperidad. Y yo me pregunto cómo puede plantearse eso cuando acá tenemos recesión, desempleo, pobreza y deuda, y cuando además se están debilitando sectores que generan empleo.
Porque una cosa es hablar de una Argentina que tiene energía, alimentos, minerales y una economía del conocimiento, y otra cosa es explicar qué está pasando con la gente. Miguel Ángel Pichetto lo dijo claramente: se había prometido que la gente iba a ganar en dólares, pero lo que estamos viendo es destrucción de empleo, particularmente del empleo urbano e industrial, y pérdida de poder adquisitivo.
Ahí aparece también lo que dijo Luis Juez: “No alcanza con asustar”. Yo venía hablando de esto como una política de aguantar y asustar: aguantar la inflación a costa de la recesión, sostener el dólar en 1500, cortar subsidios y, al mismo tiempo, asustar a la gente con el regreso del kirchnerismo, del peronismo o del populismo.
Lo interesante es que estas voces aparecen dentro de sectores que acompañaron al Gobierno. Pichetto se distancia y plantea la defensa de la industria. Patricia Bullrich aparece con una alternativa, junto con Paolo Rocca, frente a lo que se plantea como una apertura salvaje. Y Juez directamente dice que no alcanza con asustar y que hay que hacer algo.
Esto no es menor porque los políticos escuchan lo que pasa territorialmente. Y Juez sabe lo que está pasando en Córdoba. Allí, según el material que estamos manejando, el desempleo llega al 10 por ciento, mientras que a nivel nacional es del 7,9 por ciento. Además, una encuesta del Centro de Almaceneros señala que mucha gente dejó de hacer alguna comida para ahorrar dinero.
Y, sin embargo, Milei mantiene una intención de voto alta en Córdoba. Allí obtuvo el 70 por ciento de los votos, en un escenario atravesado también por el antiperonismo y por el peso del PRO y la UCR. Entonces la pregunta es si Juez y Bullrich están empezando a percibir algo que también se está viendo en otros sectores.
Después está el tema de la discapacidad, que para mí muestra otra dimensión del ajuste. El Gobierno estigmatizó a personas con discapacidad al hablar de pensiones “truchas”, recortó 150 mil pensiones que después fueron restituidas por la Justicia, hizo un censo que fue vivido de manera humillante y avanzó con recortes.
También puso a “un chorro”, según mi expresión, al frente de la ANDIS; vetó la Ley de Emergencia en Discapacidad y después intentó vaciarla cuando el Congreso volvió a ratificarla. Y ahora aparece una auditoría realizada por Alejandro Vilches, quien había quedado al frente de la ANDIS después de Diego Spagnuolo y que fue desplazado después de que se conocieran los resultados.
Según lo publicado sobre esa auditoría, había un desfasaje de gastos de 159 mil millones de pesos por fuera de los controles. También se mencionaron sobreprecios de hasta 3.000 por ciento en prótesis y de 600 por ciento en medicamentos. Y todo esto aparece en el mismo momento en que el Gobierno habla de discutir la política de discapacidad con distintos actores, entre ellos la Iglesia.
Entonces aparece la visita del Papa León XIV al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde va a encontrarse con personas con discapacidad, y después la misa en el Monumento a los Españoles. Y para mí hay una imagen que puede ser muy fuerte: el Papa sacándose una foto con personas con discapacidad en un lugar que había sido afectado por los recortes del Gobierno.
Ahí se puede ver una distancia entre las políticas y los criterios. Porque mientras el Gobierno habla de ajuste, recortes y auditorías, la Iglesia plantea otra mirada sobre quienes están en una situación de extrema vulnerabilidad. Y esa contradicción va a quedar expuesta con la presencia del Papa en el Cottolengo.
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