
Siete años y medio de cárcel para un hombre de la barra de Newell’s por el plan de amenazas contra Di María
El intento de condicionar el regreso de Ángel Di María a Rosario Central terminó con una nueva condena judicial. Sergio Gabriel “Bebe” Di Vanni, de 45 años, recibió este miércoles una pena de 7 años y 6 meses de prisión por su participación en las amenazas dirigidas a la familia del futbolista en marzo de 2024, cuando todavía circulaban versiones sobre su vuelta al club de Arroyito, que finalmente se concretó en 2025.
La resolución se conoció durante una audiencia en el Centro de Justicia Penal de Rosario. La jueza Paula Álvarez homologó el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre la defensa y la fiscal Paula Barros.
La condena comprende tres aspectos: la integración de la asociación ilícita vinculada con la barra brava de Newell’s, la vinculación con un ataque a tiros ocurrido en julio de 2024 en la zona sur de Rosario y su participación en las intimidaciones contra el entorno familiar de Di María.
Dos escenas intimidatorias en una misma jornada
La secuencia que tuvo como blanco a la familia del futbolista se concentró el 25 de marzo de 2024. Ese día se registraron dos episodios con mensajes dirigidos a impedir que el campeón del mundo regresara a Rosario Central.
El primero ocurrió cerca del country Funes Hills Miraflores, donde vive Di María. Desde un Renault Megane gris, sus ocupantes efectuaron disparos al aire y dejaron un cartel con una advertencia de muerte para el jugador si volvía a Rosario.
La segunda escena se produjo en un edificio de Santa Fe al 1700, en el centro de la ciudad, donde funciona la inmobiliaria de la hermana del futbolista. Allí apareció una caja con una cabeza de chancho y una bala incrustada, acompañadas por un mensaje mafioso.
Según la acusación, Di Vanni recibió de Alejandro “Rengo” Ficcadenti el encargo de planificar las intimidaciones a cambio de 4 millones de pesos.
Para concretar el episodio en las inmediaciones del country, Di Vanni recurrió a Pablo Ezequiel Acotto, de 37 años, y Sara Belén Gutiérrez, de 25. Ambos ya habían sido acusados por su participación en los disparos y la colocación del cartel. Gutiérrez fue condenada a 3 años y 6 meses de prisión.
De acuerdo con la investigación, la joven habría cobrado 100.000 pesos por su intervención, mientras que Acotto habría recibido una suma superior.
La disputa por el control de la tribuna rojinegra
Detrás de las amenazas, la investigación ubicó una disputa por el liderazgo de la barra brava de Newell’s. Di Vanni era un hombre de confianza de Ficcadenti, quien pretendía desplazar a Leandro “Pollo” Vinardi, señalado como mano derecha de Ariel Máximo “Guille” Cantero, jefe de Los Monos.
Ficcadenti buscaba quedarse con el control del paravalanchas rojinegro y, según los datos de la causa, intentaba ganar respaldo mediante una oferta económica superior a la de Vinardi y acciones destinadas a demostrar su capacidad de fuego.
La hipótesis de la investigación sostiene que las intimidaciones contra la familia de Di María formaron parte de esa estrategia. Pablo Socca, el primer fiscal que intervino en el expediente, indicó que Ficcadenti se atribuyó posteriormente haber logrado que el futbolista no regresara a Central.
La frase quedó registrada en un mensaje encontrado en su teléfono celular, fechado el 15 de julio de 2024: “Gracias a mí, no viene Fideo”.
El vínculo entre Ficcadenti y Di Vanni también tenía antecedentes. En 2022, “Bebe” había sido registrado como visitante de Ficcadenti en la cárcel de Piñero, cuando este último estaba imputado por el homicidio de Nelson “Chivo” Saravia, otro integrante de la barra de Newell’s. Por ese crimen, Ficcadenti recibió posteriormente una condena a prisión perpetua.
Una causa federal todavía pendiente
La condena por las intimidaciones no cierra el recorrido judicial de Di Vanni. El hombre también está procesado en una investigación de la Justicia federal por el secuestro y asesinato del empresario entrerriano Gastón Alfredo Tallone.
Tallone fue raptado en julio de 2024 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su familia pagó un rescate de 65.000 dólares, pero el cuerpo del empresario nunca fue encontrado.
En ese expediente, el fiscal federal Carlos Stornelli consideró acreditado que la víctima sufrió “un destino trágico, como la muerte”, a partir de los elementos reunidos durante la pesquisa. Entre ellos figura la declaración de un imputado que, en calidad de arrepentido, sostuvo que Tallone había sido asesinado.
Por esa investigación, Di Vanni deberá afrontar un juicio ante la Justicia federal, en un proceso distinto del que derivó en la pena de 7 años y 6 meses de prisión por su participación en las amenazas a la familia de Ángel Di María.

