
“Siete días es lo habitual para la recuperación”, explicó Alejandro Videla, neumólogo, sobre la cirugía del papa
La intervención pulmonar a la que será sometido el papa abre interrogantes sobre su estado de salud, los riesgos del procedimiento y los tiempos necesarios para retomar sus actividades. Según explicó el médico neumonólogo Alejandro Videla, la mayoría de los nódulos detectados de manera incidental son benignos, aunque el diagnóstico definitivo depende de los estudios y del análisis de la lesión. El especialista también detalló cómo se realiza la cirugía y cuáles son las posibles complicaciones, hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro, en Mesa Chica.
Durante la entrevista, Videla explicó que un nódulo pulmonar es una imagen que se identifica mediante una radiografía o una tomografía y que, para recibir esa denominación, debe medir menos de tres centímetros. El médico señaló que estas lesiones suelen aparecer durante chequeos de salud y que, en esos casos, las estadísticas indican que el 95% son benignas. Entre las posibles causas mencionó secuelas de infecciones, ganglios inflamados, malformaciones, cicatrices de neumonía y lesiones vinculadas con tuberculosis o micosis.
El especialista aclaró que las características de la imagen permiten orientar la evaluación del riesgo, aunque no alcanzan por sí solas para establecer un diagnóstico definitivo. Según detalló en Mesa Chica, un nódulo de aspecto redondeado puede presentar menor riesgo, mientras que los bordes irregulares o las distintas densidades pueden indicar una lesión más activa. Además, explicó que, cuando el tamaño supera los 10 milímetros, puede utilizarse una tomografía por emisión de positrones para evaluar su actividad metabólica y aportar información a la decisión médica.
En cuanto a la intervención, Videla indicó que una de las técnicas habituales para tratar nódulos pequeños y circunscriptos es la videotoracoscopia, un procedimiento mínimamente invasivo que permite al cirujano observar el área mediante una óptica y extraer la lesión con instrumentos específicos. Durante la operación, el material se envía al patólogo para analizar las células y realizar una biopsia por congelación. De esta manera, el equipo puede conocer las características del nódulo durante el procedimiento y determinar si es necesario ampliar la intervención.
Sobre la recuperación, el neumonólogo consideró que siete días es un plazo habitual para una cirugía de este tipo, siempre que no aparezcan complicaciones y que el paciente no presente otros problemas médicos. Explicó que el posoperatorio suele incluir un período de observación en una unidad de cuidados intensivos o terapia intermedia y, posteriormente, unos días en una habitación común. También señaló que la cirugía puede realizarse con asistencia robótica, aunque la elección de esa tecnología depende del criterio del cirujano y de las características de la lesión.
Videla también se refirió a los posibles riesgos de los viajes prolongados después de la operación. Según explicó, la extracción de una pequeña porción del pulmón no necesariamente provoca limitaciones para volar o retomar una actividad habitual, siempre que la función pulmonar restante sea normal. Sin embargo, advirtió que el período posoperatorio puede aumentar el riesgo de trombosis y que también deben considerarse posibles complicaciones como sangrado, neumotórax residual, dolor e infecciones. La necesidad de medidas preventivas, indicó, corresponde a la evaluación del equipo médico.
Por último, el especialista sostuvo que, si la evolución es favorable y no aparecen complicaciones, un plazo de dos o tres semanas podría permitir que el Papa esté en condiciones de viajar, aunque remarcó que todavía no es posible anticipar el resultado. También explicó que la altura puede generar incomodidad, pero no implica necesariamente un riesgo médico. En relación con la duración de la intervención, estimó que una operación de estas características puede extenderse entre 45 minutos y una hora y media o dos horas, según cómo se desarrolle el procedimiento.

