
“No te endeudás para cambiar el auto, te endeudás para comprar el pan”, Débora Hambo
La pérdida de poder adquisitivo lleva a muchas personas a recurrir al crédito corriente para cubrir necesidades básicas y no para realizar grandes compras. “La gente no se endeuda para comprarse una bici o cambiar el auto: se endeuda para comprar el pan”, sostuvo Débora Hambo, abogada especialista en derecho del consumidor, hoy en diálogo con Rolando Graña, en RPM.
Hambo cuestionó las prácticas de bancos y financieras y apuntó contra la capitalización de intereses sobre intereses. “Esto es usura comprobada”, afirmó al referirse a situaciones en las que saldos menores terminan convirtiéndose en cifras impagables, según explicó. También denunció que las entidades “te cobran intereses sobre los impuestos”.
En ese sentido, la especialista planteó distintas herramientas para quienes atraviesan reclamos por deudas de tarjetas de crédito. “Las deudas de tarjeta de crédito prescriben a los 3 años”, recordó, al señalar la importancia de la prescripción liberatoria frente a los reclamos de estudios de cobranza por pagos vencidos.
Hambo también cuestionó las condiciones de refinanciación de las deudas y fue tajante al definirlas: “La refinanciación es una doble estafa”. Según explicó, existen planes de pago que aplican un 35% extra sobre montos que, de acuerdo con su planteo, ya fueron afectados por intereses considerados usurarios.
Otro de los puntos abordados estuvo relacionado con los contratos y los aumentos. “Si firmaste tu contrato antes del DNU, los aumentos masivos son inaplicables”, sostuvo Hambo, al fundamentar su argumento jurídico en la irretroactividad contractual y en el artículo 768 del Código Civil y Comercial.
La abogada también se refirió a las retenciones sobre los ingresos y señaló que “el límite legal para embargar o descontar sueldo es del 20% sobre el excedente del mínimo vital y móvil”. Frente a determinadas maniobras bancarias, recomendó: “Hay que cambiar la cuenta sueldo de forma urgente”.
La letrada relató un caso en el que, según afirmó, una deuda reclamada de 18 millones de pesos terminó en cero luego de una carta documento. “Mandamos una carta documento y una deuda reclamada de 18 millones quedó en cero”, aseguró, al sostener que muchas liquidaciones bancarias carecen de respaldo legal.

