
“Julián no está a la venta”: la RFEF abre un expediente al Barça por Julián Álvarez
El fútbol español se encuentra envuelto en una nueva y tensa polémica institucional. El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) resolvió abrir un expediente extraordinario y un procedimiento disciplinario formal contra el FC Barcelona, motivado por los presuntos acercamientos irregulares con Julián Álvarez.

El organismo ya designó a un instructor encargado de llevar adelante la investigación y notificó de manera oficial a ambas instituciones. Por su parte, desde la entidad azulgrana confirmaron la recepción de la denuncia y se encuentran a la espera de que se fijen los plazos correspondientes para presentar su descargo y ejercer su derecho a defensa.
La ofensiva del Atlético de Madrid y el “periodo protegido” de la FIFA
El conflicto tiene su apoyo institucional en la presentación que se realizó en la directiva del Atlético de Madrid, encabezada por su consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín, el pasado 30 de junio ante la RFEF y la propia FIFA.
La cúpula acusa al Barça de negociar de forma directa y a sus espaldas con el delantero argentino, quien posee un contrato vigente hasta el año 2030 y una cláusula de rescisión blindada en 500 millones de euros.
La gravedad de la acusación radica en la infracción del denominado “periodo protegido”. Como Álvarez tiene 26 años y firmó su vínculo con el Atlético hace apenas dos temporadas (desde el Manchester City), aún no se ha cumplido el plazo reglamentario de tres años que establece la FIFA para los jugadores de esa edad. De comprobarse esto, el Barcelona se expone a sanciones gravísimas, que podrían incluir la prohibición absoluta de incorporar jugadores durante dos mercados de pases consecutivos.
Guerra de ofertas, tensión mediática y la postura de Julián Álvarez

El expediente es el punto culmine de una escalada de tensiones que lleva meses desarrollándose fuera del campo de juego. Ya en mayo, el Atlético había denunciado públicamente una campaña de “hostigamiento” mediante llamadas telefónicas inoportunas al entorno del jugador en la antesala de partidos definitorios.
Pese a que el Barcelona llegó a enviar ofertas formales que rondaron los 100 millones de euros y de un sondeo extraoficial del Real Madrid cercano a los 150 millones, la postura del Atlético de Madrid es “Julián Álvarez no está a la venta y el único camino para su salida es el pago de la cláusula de rescisión”.

El clima terminó de enrarecerse en junio, cuando el propio delantero, en medio de la concentración con la Selección Argentina, manifestó públicamente su deseo de emigrar para cumplir nuevos objetivos personales, lo que generó un profundo malestar en la directiva madrileña. Lejos de apaciguar la situación, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, admitió ante la prensa el interés expreso del entrenador Hansi Flick y confirmó la existencia de una propuesta económica, topándose con la negativa “absoluta e infinita” de Gil Marín para negociar al atacante.

