
Ganó US$ 12,8 millones en la Quiniela y la empresa lo despidió
Una situación tan inédita como insólita convirtió un golpe de suerte en la Quiniela en un complejo conflicto legal entre un trabajador y su empleadora. El protagonista es Robert Gawlitza, empleado de un comercio de Arizona, Estados Unidos, quien ganó US$ 12,8 millones (unos 19 mil millones de pesos) y terminó despedido por el hecho. A día de hoy, la Justicia todavía no definió qué pasará con la millonaria suma.

Todo comenzó cuando un cliente habitual del local solicitó una serie de boletos del juego “The Pick”, pero no llegó a abonarlos en su totalidad antes de irse. Al día siguiente, al terminar su turno laboral, Gawlitza decidió pagar esos tickets y quedarse con los que habían quedado sin retirar, una práctica que, según su defensa, era habitual en el comercio.
El ticket ganador que cambió todo
Sin imaginar lo que se venía, uno de esos boletos resultó ser el ganador del premio mayor del sorteo. La alegría inicial del empleado, sin embargo, duró poco: apenas se conoció la noticia, la empresa lo acusó de haber violado las políticas internas del establecimiento al adquirir esos tickets sobrantes.

La controversia escaló rápido. La firma decidió despedir a Gawlitza tras 20 años de servicio ininterrumpido, argumentando que su conducta había sido irregular. No conforme con la desvinculación, los propietarios del comercio fueron un paso más allá y llevaron el caso a los tribunales, para que un juez determine quién es el verdadero dueño del ticket premiado.
La defensa del empleado
Gawlitza sostiene que actuó de buena fe y siguiendo al pie de la letra los procedimientos habituales de la tienda para boletos no retirados. Su abogado, Josh Kolsrud, respaldó esa versión y remarcó que el trabajador había consultado expresamente al supervisor del local antes de concretar la compra de los tickets sobrantes.

En ese sentido, el letrado explicó cuál es la costumbre en este tipo de comercios: “La práctica habitual en estos comercios indica que la persona que imprime boletos y quedan sin vender se hace responsable de abonarlos“. Ese argumento es, para la defensa, el punto central para sostener que el premio le corresponde a Gawlitza y no a la empresa que lo empleaba.
Mientras la Justicia analiza el caso, la disputa expone una zona gris poco habitual: qué ocurre cuando un empleado paga de su bolsillo boletos abandonados por un cliente y termina quedándose, sin buscarlo, con un premio millonario.

