
Facundo Nejamkis: tensión Argentina-Brasil: “No veo qué tiene el país para ganar con este conflicto”
El retiro del embajador brasileño en la República Argentina encendió las alarmas en el tablero diplomático regional. La medida, que marca una fuerte escalada en la relación bilateral, se confirmó tras una jornada atravesada también por novedades de peso como la ratificación oficial del Vaticano sobre la llegada del Papa Francisco al país, con paradas confirmadas en la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires y Córdoba.

En declaraciones a Radio Del Plata, el analista político y director de la consultora Opina Argentina, Facundo Nejamkis, abordó el cruce entre los mandatarios y advirtió que el episodio rompe con la tradición diplomática. “Las relaciones diplomáticas entre los países han ido evolucionando a través del tiempo. Primero estuvieron dominadas por los cuerpos burocráticos estables de las cancillerías, aquellas personas más preparadas que estudiaban la diplomacia y llevaban la cotidianidad de esas relaciones”, explicó el especialista en el programa conducido por Nuria Am.
Nejamkis remarcó que históricamente los cambios de orientación de política exterior eran “en el margen” y que los presidentes “solían ser relativamente obedientes y se circunscribían a lo que los cuerpos diplomáticos les recomendaban”. Sin embargo, analizó que el panorama cambió drásticamente con la hiperpersonalización del poder: “Cada vez el peso de los presidentes es más profundo y el peso de los cuerpos diplomáticos pierde un poco de valor”.
De la sintonía de los 2000 al choque ideológico actual
El director de Opina Argentina recordó que este fenómeno comenzó a visualizarse a principios de siglo. “Lo vimos en los inicios de los 2000, cuando había presidentes en América Latina con un mismo objetivo ideológico, como Néstor Kirchner, Lula da Silva y Tabaré Vázquez, que hablaban de un nuevo impulso en función de esa congruencia”, señaló.
No obstante, marcó una diferencia sustancial con la dinámica contemporánea: “Ahora se ve todavía más en función de que los presidentes no sólo intervienen en la dinámica de la relación con los otros países, sino que intervienen directamente en la política interna de las otras naciones”. En ese contexto, recordó que para Javier Milei “no es la primera vez que tiene un incidente de estas características”, rememorando el cruce diplomático que mantuvo con el gobierno de España al inicio de su mandato.

Frente a la consulta del periodista Ariel Cohen sobre si este tipo de tensiones no generan costos comerciales inmediatos para la Argentina, el analista fue categórico al pedir prudencia. “Yo creo que no hay que caer en los consensos del sentido común de que ‘no pasa nada, todo sigue igual’. Primero porque no lo sabemos, no estamos acostumbrados a que la relación con otros países quede reducida a su mínima expresión porque el presidente tiene un escándalo con el mandatario de otro país”, aseveró.
El impacto en la geopolítica y el estilo de Milei
Nejamkis enfatizó que se desconoce el alcance de estas fricciones en el tablero internacional. “No sabemos qué impacto puede tener o qué apoyo puede necesitar Argentina en algún momento. Por ejemplo, Brasil cumplió un rol importante en relación a la representación diplomática argentina en Venezuela. No sé qué lugar tendría hoy un episodio similar después de este conflicto entre Milei y Lula, no sé si actuarían de la misma manera”, advirtió.
Al profundizar sobre la naturaleza del cruce, el especialista aclaró que no se trata de una ruptura formal entre naciones: “Las relaciones no se cortan porque no estamos hablando de un conflicto de tipo bélico. Estamos hablando de un escándalo de tipo personal político, de protagonismo personal, que se justifica con ribetes ideológicos”.
“No hay ninguna justificación para que dos presidentes, porque piensen distinto, escalen su conflictividad hasta el punto de decirse las cosas que dijo Milei sobre el presidente de Brasil“, remarcó Facundo Nejamkis.
Para ilustrar que la confrontación no es inevitable entre dirigentes de distinto signo, el consultor citó ejemplos de la región. “José Antonio Kast tampoco coincide con Lula da Silva o con Gabriel Boric y no veo que esa sea la relación. El presidente de Paraguay (Santiago Peña) llevó la CPAC a su país, está inscripto en la nueva derecha internacional y, sin embargo, no se insulta con Lula. Hay cosas que son exclusivas de un estilo propio de Milei“, argumentó.
Finalmente, al comparar el estilo del libertario con figuras globales como Donald Trump, Nejamkis concluyó: “Trump es Estados Unidos y tiene unos márgenes de acción que no sé si la Argentina tiene hoy. De sentido común, no veo qué tiene la Argentina para ganar con este conflicto. El choque no lo saltó Brasil, lo saltó Argentina, y como analista tengo que preguntarme qué le conviene al país”.

