
Hubo 3.424 víctimas de violencia de género en Argentina desde el primer Ni Una Menos
El 3 de junio de 2015 marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia machista en Argentina. Aquel día, miles de personas se movilizaron bajo la consigna #NiUnaMenos para exigir políticas públicas frente a los femicidios y las múltiples formas de violencia contra las mujeres. Once años después, las cifras muestran que el problema sigue siendo una deuda pendiente.
En el marco de un nuevo aniversario de la histórica movilización, La Casa del Encuentro difundió un informe elaborado por el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, que contabilizó 3.424 víctimas fatales por violencia de género entre el 3 de junio de 2015 y el 27 de mayo de 2026.
El relevamiento registró 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 78 transfemicidios, 4 lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
Los lugares donde ocurre la violencia
El informe muestra que gran parte de los crímenes se produjo en ámbitos cotidianos y cercanos a las víctimas.
Según los datos recopilados, 978 femicidios ocurrieron en la vivienda de la víctima, mientras que 798 se registraron en hogares compartidos con el agresor. Además, otros 45 asesinatos tuvieron lugar en los espacios de trabajo de las mujeres.
Los números reflejan una realidad que las organizaciones especializadas vienen señalando desde hace años: la violencia de género suele desarrollarse en entornos íntimos, dentro de relaciones de confianza y en espacios que socialmente se consideran seguros.
Denuncias previas y medidas de protección
El trabajo también revela que en muchos casos existían antecedentes de violencia antes de los asesinatos.
De las víctimas registradas, 436 habían realizado denuncias previas, mientras que 188 agresores tenían medidas cautelares o restricciones vigentes al momento de cometer el crimen.
Estos datos exponen las dificultades que aún persisten para garantizar protección efectiva a las mujeres que logran denunciar situaciones de violencia.
El impacto sobre hijos e hijas
La violencia de género no afecta únicamente a las víctimas directas. El informe destaca que entre junio de 2015 y mayo de 2026, 3.840 hijos e hijas quedaron como víctimas colaterales de los femicidios.
Detrás de cada caso, remarcan desde la organización, existen familias, amistades y comunidades atravesadas por pérdidas irreparables.
“Detrás de cada mujer y de cada adolescente que atraviesa una situación de violencia hay una historia que merece ser escuchada, una vida que merece ser cuidada y un futuro que merece ser vivido en libertad”, afirmó Ada Beatriz Rico, presidenta de La Casa del Encuentro.
La referente sostuvo además que muchas mujeres atraviesan procesos de aislamiento impulsados por los agresores y destacó la importancia de construir redes de acompañamiento.
“Frente a la red de miedo y silencio que construye el agresor, levantemos una red de amor, solidaridad y apoyo”, expresó.
La violencia de género y los desafíos pendientes
Los datos también muestran que todavía existen dificultades para reconocer las distintas formas de violencia machista.
De acuerdo con el Índice de Concientización sobre Violencia hacia las Mujeres de la Fundación Instituto Natura, apenas 4 de cada 10 mujeres presentan niveles altos de conciencia sobre la problemática, mientras que entre los hombres la proporción cae a menos de 2 de cada 10.
“Todavía tenemos desafíos como sociedad para reconocer las distintas formas de violencia, acompañar a quienes la atraviesan y fortalecer las redes de apoyo necesarias para prevenirla y abordarla”, señaló Florencia Mezzadra, gerenta de la Fundación Instituto Natura.
No obstante, el estudio también detectó un dato alentador: tres de cada cuatro personas consideran que existe una responsabilidad colectiva para erradicar la violencia de género.
A 11 años de aquella primera movilización que sacó el problema a las calles, las organizaciones sostienen que la visibilización continúa siendo una herramienta central para exigir respuestas institucionales y evitar que nuevas víctimas se sumen a una estadística que sigue creciendo.
