
El drama del Pity Álvarez: test positivo, cuatro horas de declaración y un debate sobre su salud mental
La frágil línea entre el proceso judicial, la salud mental y los demonios de Cristian “Pity” Álvarez volvió a romperse. En medio del juicio oral que se le sigue por el homicidio de Cristian Díaz —ocurrido en julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano—, un informe médico sacudió losimientos de la causa: el exlíder de Viejas Locas dio positivo por cocaína tras su última salida al tribunal.
El contraste técnico es lapidario. Los test toxicológicos previos —realizados el 29 de octubre— habían dado negativo, marcando un horizonte de aparente estabilidad en la internación que el músico transita desde el pasado 23 de septiembre. Sin embargo, el nuevo análisis efectuado el 3 de noviembre encendió las alertas rojas al arrojar positivo de cocaína.
Lejos de esquivar la situación, el propio Álvarez reconoció ante los profesionales de la salud que recibió la sustancia estupefaciente en el transcurso de la audiencia judicial.

La revelación reconfiguró por completo la lectura política y legal de su paso por los tribunales. Su defensor particular, el abogado Javier Baños, admitió su desconcierto inicial y ofreció una autopsia psicológica de la jornada que dejó mún a más de uno: “Venía de muchos días de abstinencia. Ahora entiendo por qué declaró tan bien y de corrido cuatro horas. Cuando está drogado parece normal”, se sinceró el letrado.
A raíz de este episodio crítico, la dirección médica del establecimiento psiquiátrico elevó un informe categórico a la Justicia en el que desaconseja terminantemente nuevos traslados presenciales del músico.
Mientras tanto, en los pasillos de Comodoro Py se abre un debate espinoso sobre el alcance de su declaración indagatoria —en la cual había intentado justificar el crimen asegurando que se sintió acorralado (“No pensé, me transformé”). Fuentes judiciales aclararon que, pese al escándalo toxicológico, el testimonio no quedará automáticamente invalidado, dado que los magistrados presentes no notaron signos groseros de alteración al momento de oírlo. No obstante, el traspié vuelve a desnudar la extrema complejidad de juzgar a un imputado atravesado por un consumo problemático crónico e internaciones psiquiátricas irreversibles.

