
Estados Unidos enfrenta un fuerte desgaste militar tras la guerra con Irán y crece la preocupación por China
Estados Unidos atraviesa una nueva etapa de preocupación militar luego del fuerte desgaste de armamento estratégico utilizado durante la guerra contra Irán. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el Pentágono necesitará varios años para recuperar parte de las reservas de misiles más utilizadas durante el conflicto, una situación que reactivó las alertas en Washington sobre un posible escenario de tensión simultánea con China.
El análisis sostiene que los inventarios de misiles Tomahawk, interceptores Patriot y sistemas THAAD quedaron seriamente afectados tras meses de operaciones en Medio Oriente. Se trata de tres componentes centrales de la estrategia militar estadounidense tanto para ataques de largo alcance como para defensa aérea.
“El problema hoy no es el dinero; es el tiempo”, señaló el informe del CSIS, que remarcó que la reconstrucción de parte del arsenal llevará “varios años”.
La preocupación crece especialmente por el escenario geopolítico en Asia. China mantiene como prioridad fortalecer sus capacidades militares frente a una eventual ofensiva sobre Taiwán, mientras las tensiones entre Washington y Beijing volvieron a escalar en las últimas semanas tras nuevas advertencias del presidente chino Xi Jinping.
Qué armamento perdió Estados Unidos en la guerra con Irán
El estudio indica que Estados Unidos utilizó más de 1.000 misiles Tomahawk durante la guerra con Irán. Este tipo de armamento resulta clave para operaciones de ataque a larga distancia y aparece como uno de los pilares de cualquier despliegue militar en el Pacífico.
Según las estimaciones del CSIS, recuperar completamente el stock previo al conflicto podría demorar hasta el año 2030.
A eso se suma el desgaste de los sistemas defensivos Patriot y THAAD, utilizados para interceptar drones y misiles iraníes durante la ofensiva. Reponer cerca de 290 interceptores THAAD demandaría hasta finales de 2029, mientras que reconstruir más de 1.000 interceptores Patriot podría tomar incluso más tiempo.
El informe explica que la estructura industrial militar estadounidense no estaba preparada para sostener conflictos largos y de alta intensidad. Tras el final de la Guerra Fría, Washington redujo durante décadas la producción de este tipo de armamento bajo la idea de que las guerras futuras serían breves y regionales.
“La forma de pensar empezó a cambiar, pero simplemente lleva tiempo construir inventarios”, explicó Mark Cancian, coronel retirado de la Infantería de Marina y uno de los autores del estudio.
El temor de Washington frente a China
La principal preocupación de los estrategas estadounidenses es que este desgaste militar abra una “ventana de vulnerabilidad” en caso de una crisis en Asia.
El CSIS sostuvo que Estados Unidos todavía conserva capacidad suficiente para enfrentar distintos escenarios, aunque alertó sobre el impacto que tendría una guerra simultánea o prolongada en el Pacífico occidental.
Desde el Pentágono buscaron transmitir tranquilidad y aseguraron que las fuerzas armadas mantienen recursos suficientes para operar ante cualquier amenaza. Además, la administración de Donald Trump impulsa un presupuesto récord de Defensa para 2027, con fuerte incremento destinado a municiones y sistemas de alta tecnología.
Sin embargo, especialistas en defensa advierten que aumentar el financiamiento no resuelve el problema inmediato. La fabricación de misiles avanzados requiere cadenas de suministro complejas, componentes especializados y varios años de desarrollo industrial.
Taiwán, el centro de la disputa global
El informe remarca que el foco principal de la disputa estratégica entre Estados Unidos y China sigue siendo Taiwán. Beijing considera a la isla parte de su territorio y mantiene abierta la posibilidad de una reunificación por la fuerza.
En ese contexto, los misiles Tomahawk y los sistemas Patriot aparecen como herramientas esenciales para cualquier despliegue militar estadounidense en Asia.
El CSIS señaló además que China observa con atención el desgaste militar norteamericano, aunque recordó que el ejército chino todavía carece de experiencia reciente en combate.
“Esa diferencia de experiencia puede preservar la disuasión hasta que se restablezcan los inventarios de municiones”, concluyó el informe.

