
“Habria que matarla, cargarla en el baúl de un Falcon verde y tirarla por ahí”: docente amenaza a sus alumnos en la Unicen de Olavarría
Un grave episodio de violencia institucional ocurrio en las aulas de la Facultad de Ciencias de la Salud, Unicen de Olavarría por un docente de la carrera de Medicina hacia una estudiante.
El agresor, identificado como Walter Ressia, presentó su renuncia inmediata tras ser citado por las máximas autoridades de la casa de estudios.
Los testigos señalaron que el docente trató de “guerrilleros” a quienes le plantearon una discusión netamente académica sobre el tratamiento médico del asma.
Durante la clase, ante más de 200 alumnos, el profesor afirmó que a la alumna había que “matarla, cargarla en el baúl de un Falcon verde y tirarla por ahí”.
Desde el Centro de Estudiantes de la Unicen Olavarría pusieron el foco en que este acto violento lo padeció una mujer en pleno ámbito escolar. Los representantes estudiantiles afirmaron que estas expresiones evocan dinámicas peligrosas. Las cuales resultan intolerables en un contexto social atravesado por violencias de género que continúan cobrándose vidas a diario en el país.
“Resulta particularmente grave que tales manifestations hayan sido dirigidas hacia una estudiante en el marco de una relación pedagógica caracterizada por una evidente asimetría de poder”, ratificó la resolución del Consejo.
Las autoridades académicas ya elevaron todo lo actuado al rectorado general, buscando garantizar que las aulas sigan siendo espacios plurales, inclusivos y completamente seguros para el alumnado.
El trasfondo histórico y las heridas de la dictadura cívico-militar
Por otra parte, la Comisión por la Memoria de Olavarría se sumó de manera inmediata a las condenas públicas contra el especialista en gerontología y neurociencias, ya que la localidad cuenta con la historia de Fortabat y la empresa Loma Negra, cuyos directivos fueron cómplices de los secuestros de trabajadores, desaparecidos y asesinados durante la última dictadura cívico-militar.
Olavarría, tambien fue el hogar de Ignacio Guido Montoya Carlotto, el nieto recuperado de Estela de Carlotto quien conoció su verdadera identidad en agosto de 2014. Su presunto apropiador fue Francisco “Pancho” Aguilar, un poderoso civil de la zona que falleció impune poco antes del hallazgo.
El hombre presidió la Sociedad Rural local y mantuvo una activa participación política partidaria en la región. Su figura es otro ejemplo de la complicidad civil para con la represión y tortura que marcaron a la localidad cementera.
A esto también se suma un comunicado oficial desde el ex centro clandestino de detención Monte Pelloni, ubicado en Sierras Bayas (que actualmente funciona como un Espacio de la Memoria), donde repudiaron las amenazas en el aula.
“Quienes fuimos víctimas directas del terrorismo de Estado, familiares de personas desaparecidas y militantes de Derechos Humanos, consideramos intolerable que un docente de una institución pública profiera amenazas contra sus estudiantes y sobre todo reivindicando la práctica de delitos de Lesa Humanidad condenados por Juzgados Federales”, señalaron.
La respuesta academica
Frente a la gravedad del cuadro, el decano Gustavo Otegui citó al profesional de forma urgente. Tras el encuentro, el Consejo Académico de la Unicen Olavarría emitió la Resolución 51/26 para fijar una postura taxativa. La institución remarcó su firme compromiso con los valores democráticos que sustentan la educación superior pública.
“La Facultad posee la responsabilidad de preservar la memoria institucional de aquellas situaciones que afectan gravemente la convivencia universitaria, la integridad de las personas que forman su comunidad y los valores democráticos”, subrayó la institución con repudio.
