
Jairo, antes de cantarle al papa en Córdoba: “Voy a intentar abstraerme de la multitud porque si no, no sé si me animo”
La emoción y los nervios volverán a acompañar a Jairo en un escenario multitudinario, cuando le cante al papa en Córdoba. El artista reconoció que, más allá de su extensa trayectoria, todavía siente inseguridad antes de cada presentación y que intentará abstraerse de la cantidad de personas que estarán presentes. Así lo contó hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro, en Mesa Chica.
“Siempre me pongo nervioso antes de cantar. Cante para diez personas o nunca estoy completamente seguro”, confesó. Para la ocasión, la organización le pidió una sola canción puntual: el Ave María. El resto del repertorio quedará a su elección. El cantante recordó que grabó esa obra hace 47 años y reflexionó sobre la posibilidad de haberla interpretado durante décadas como preparación para este momento.
Jairo también encontró una similitud entre la próxima visita papal y el clima que se vivió en 1983, durante el cierre de campaña de Raúl Alfonsín: “Este Papa trae un mensaje de paz y de esperanza. En ese sentido hay una analogía con aquel momento del ’83: en la gente había una alegría y una sensación de esperanza muy grande”, señaló.
Al recordar aquella jornada, evocó una cena con Leonardo Favio la noche anterior al acto. Como no tenía guitarra para cantar en un mitin político, le comentó su problema al artista, quien le envió un instrumento al hotel media hora después. Cuando Jairo le cantó Venceremos, recibió una respuesta inesperada: “¡Uy, a vos no hay que dejarte llegar al escenario!”. También recordó la multitud que colmaba la avenida 9 de Julio, donde no se alcanzaba a ver el final de la gente.
Entre las historias que compartió, Jairo relató además una Nochebuena en Madrid junto a Juan Domingo Perón. Había ido a entregarle un encargo enviado desde Argentina a través de Luis Aguilé y terminó cenando con el expresidente, con quien conversó durante cuatro horas. La velada tuvo un giro insólito cuando llamó la madre de Teresa, su novia, que lo esperaba para cenar en familia. Perón atendió el teléfono y, después de hablar con ella, le dijo sonriente: “Vas a tener que ir a la cena, ¿eh?”.
La música religiosa también ocupa un lugar especial en sus recuerdos. Jairo contó que una noche ingresó a la Basílica de Luján, completamente vacía, por invitación de su rector. Frente al altar, le propusieron cantar el Ave María y Juan Falú lo acompañó con la guitarra. Tiempo después, Falú lo alentó a grabar canciones vinculadas con lo religioso y le regaló el título para el álbum: Estampitas.
El cantante recordó la influencia de la familia Pons, que recibía y ayudaba a artistas que llegaban a Francia para abrirse camino. En un departamento del Barrio Latino de París compartió una mesa con Ástor Piazzolla, Laura Escalada, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, y contó que hasta Paul Simon pasó por aquel lugar. También repasó su paso por el seminario menor de Jesús María: de chico había querido ser ferroviario como su padre, pero la influencia religiosa de sus tías y su abuela lo llevó a explorar otra vocación, que pronto descubrió que no era la suya.
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