
Pánico financiero: el riesgo país superó los 900 puntos y se derrumbaron las acciones en Nueva York
El riesgo país saltó por encima de los 900 puntos básicos (ubicándose en 925 unidades), los bonos soberanos en dólares cayeron un 2,5% en promedio, y las acciones argentinas sufrieron fuertes bajas tanto en la plaza local (el Merval perdió un 4,1%) como en Wall Street (con desplomes destacados como el de Mercado Libre, que retrocedió más del 12%).
El trasfondo internacional funcionó como un amplificador perfecto del castigo. En Wall Street, el Nasdaq se hundió arrastrado por el pánico en el sector tecnológico y los temores regulatorios e institucionales tras las elecciones de medio término en Estados Unidos. En ese tobogán, los papeles argentinos cotizantes en el exterior sufrieron coletazos impiadosos, liderados por los gigantes corporativos regionales.
A nivel doméstico, el golpe expone la fragilidad de un modelo que camina sobre la cuerda floja de la acumulación de reservas —golpeadas recientemente por pagos a organismos multilaterales— y la sombra persistente de los vencimientos venideros. Mientras los analistas advierten sobre la falta de precisiones acerca de los instrumentos financieros que se utilizarán para despejar el horizonte de deuda, la respuesta oficial insiste en recluirse en la ortodoxia fiscal más estricta como único cortafuegos posible.
El mercado entra ahora en una pausa forzada por feriados sectoriales y feriados cambiarios por visitas internacionales, pero la tregua es pura fachada: los números ya hablaron y dejaron en claro que el margen de error del plan económico se achica al ritmo en que suben los indicadores de riesgo.
El trasfondo político norteamericano —marcado por los resultados de las elecciones de mitad de término que redibujaron el mapa de poder en el Congreso de Washington— generó un clima de cautela y mayor escepticismo institucional sobre los paquetes de asistencia o el respaldo político a economías emergentes. A esto se sumó la presión sobre las reservas del Banco Central tras los recientes pagos a organismos internacionales, achicando el margen de maniobra del equipo económico.
