
Tarifas eléctricas: un informe revela que los mayores aumentos golpearon a las familias pobres
Un reciente informe técnico reveló que las tarifas eléctricas que más aumentaron en el último año corresponden al sector de menores recursos económicos. Por lo tanto, el usuario de la categoría más vulnerable sufrió una desprotección proporcionalmente mayor que los segmentos de ingresos medios y altos. El análisis compara la situación de mayo de 2025 con el mismo mes de este año.
La unificación de los criterios de asistencia modificó de forma estructural la facturación final de las prestatarias Edenor y Edesur. Asimismo, el estudio del Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES) determinó que el incremento nominal oscila entre el 44% y el 81%. Por otra parte, la calidad técnica del servicio eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) muestra un deterioro marcado. Los cortes de suministro afectan de manera masiva a la región sur del conurbano.
La eliminación de las categorías de subsidio y el impacto real
Existía una clara segmentación dividida en tres niveles de ingresos residenciales para proteger el consumo indispensable. Sin embargo, el esquema actual unificó los perfiles de asistencia y eliminó el resguardo diferencial para los hogares vulnerables:
Pérdida de la base subsidiada: Los sectores de menores ingresos antes contaban con un tope de consumo protegido de 350 kWh mensuales.
Homologación de precios: Un hogar de ingresos bajos y otro de ingresos medios con idéntico consumo de 298 kWh pagan hoy una factura idéntica de 24.551 pesos.
Aumento en la categoría R3: Los usuarios residenciales con un consumo promedio de 370 kWh mensuales registraron la suba más alta de la muestra, con un 81% de incremento.
Los investigadores señalan que las subas en las categorías vulnerables superaron por el triple al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del período. En contraste, los sectores registrados como de ingresos medios experimentaron un ajuste arancelario de apenas el8,7% durante el mismo año analizado. Esta situación reduce significativamente la progresividad de la política distributiva del Estado nacional.
La paradoja del consumo eléctrico en los barrios populares
Finalmente, el análisis sectorial a cargo del especialista Jonatan Simón derriba el mito urbano de que un mayor consumo equivale necesariamente a mayores ingresos económicos. En los barrios populares del AMBA, el alto gasto de energía está directamente asociado a las peores condiciones habitacionales y de infraestructura general. Los sectores más necesitados suelen carecer de acceso formal a la red de gas natural para calefacción y agua caliente.
Por este motivo, las familias se ven obligadas a recurrir de forma exclusiva a electrodomésticos eléctricos antiguos y de baja eficiencia. Los hogares con altos ingresos suelen poseer artefactos modernos, mejor aislación térmica y menor cantidad de integrantes conviviendo por metro cuadrado. En consecuencia, el nuevo diseño de las tarifas eléctricas distribuye el beneficio estatal en sentido inverso a las necesidades materiales básicas de la población.
