
11S: cómo cambió Al Qaeda y qué pasó con la organización de Bin Laden
Los atentados del 11S de 2001 cambiaron la estrategia de Al Qaeda y obligaron a la organización fundada por Osama bin Laden a modificar su estructura para sobrevivir a la ofensiva internacional.
Tras los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono, Estados Unidos invadió Afganistán y destruyó los principales santuarios de Al Qaeda. La ofensiva también golpeó a su cúpula operativa, pero no consiguió eliminar a la organización.
En lugar de desaparecer, Al Qaeda avanzó hacia un modelo descentralizado. La organización pasó de contar con una conducción rígida concentrada en Asia Central a sostener una red de filiales autónomas en diferentes zonas de conflicto.
Las filiales que mantienen presencia
Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), con base en Yemen, asumió un papel central dentro de la planificación de ataques internacionales.
En el norte y oeste de África, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) amplió su actividad hacia el Sahel y aprovechó la inestabilidad política y los conflictos de la región para consolidar su presencia.
En Somalia, Al Shabaab se convirtió en la principal filial de Al Qaeda. El grupo consiguió mantener control territorial en determinadas zonas y desarrolló fuentes de financiamiento vinculadas a la actividad local.
La transformación permitió que la red mantuviera capacidad operativa sin depender de una estructura central tan expuesta como la que existía antes del 11S.
Actualmente, las distintas franquicias de Al Qaeda conservan relevancia principalmente en África Subsahariana y algunas zonas de Medio Oriente. Su adaptación a conflictos locales le permitió preservar influencia estratégica pese a los golpes que recibió su conducción global.
Saif al-Adel, uno de los últimos referentes de la vieja Al Qaeda
Tras la muerte de Ayman al Zawahiri en 2022, Saif al-Adel quedó señalado como el líder de facto de Al Qaeda y como uno de los últimos sobrevivientes de la cúpula original que precedió a los atentados del 11S.
Al-Adel tuvo formación militar en Egipto. Antes de incorporarse a la estructura yihadista transnacional, integró las fuerzas especiales del ejército egipcio, donde recibió entrenamiento que luego aplicó en los campamentos de Al Qaeda en Afganistán.
Durante la década de 1990 ocupó la jefatura del comité militar de la organización y también supervisó la seguridad personal de Osama bin Laden.
Su trayectoria incluyó tareas vinculadas con la preparación logística de atentados contra objetivos estadounidenses, entre ellos los ataques contra las embajadas de Estados Unidos en África en 1998.
Su rol antes del 11S
Antes de los atentados de 2001, Al-Adel encabezó el aparato militar de Al Qaeda y dirigió la llamada Guardia Negra, una unidad de élite encargada de proteger a Bin Laden.
Según el material citado por el informe, el dirigente expresó reservas tácticas sobre la magnitud de la operación del 11S debido a las consecuencias que podía generar una respuesta militar estadounidense.
Después de los ataques, participó en la evacuación de integrantes de la cúpula de Al Qaeda hacia la frontera con Pakistán.
Reportes de inteligencia señalan que actualmente mantiene la coordinación con las distintas filiales regionales mediante redes clandestinas desde Irán. Su perfil se caracteriza por una baja exposición pública en comparación con los antiguos líderes de la organización.
A 25 años del 11S, Al Qaeda ya no funciona como la estructura centralizada que organizó los atentados contra Estados Unidos. Su supervivencia depende de una red de grupos regionales que combinan la ideología global de la organización con conflictos y objetivos locales.

