
Córdoba: Prisión perpetua para la mujer que asesinó a golpes al adulto mayor que cuidaba
La pena de prisión perpetua se le fue dada a Sandra Leonor Videla, de 60 años, tras ser hallada culpable de haber asesinado a hachazos y martillazos a Ángel Edmundo Pobeda, de 68 años, a quien asistía diariamente. El veredicto de la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, dictado junto a un jurado popular, resolvió el caso del ataque cometido en marzo de 2025 dentro de una vivienda situada en la localidad de Capilla del Monte, provincia de Córdoba, con el claro objetivo de apoderarse de la propiedad de la víctima.
Condiciones del Crimen
La resolución judicial determinó que la acusada planificó el ataque contra el adulto mayor, quien se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad tras haber sufrido de un accidente cerebrovascular (ACV), lo cual le había reducido la movilidad. De esta manera, el tribunal vio confirmadas las circunstancias del homicidio, marcando que la agresora aprovechó el estado indefenso de la víctima para atacarlo por la espalda en su propio domicilio.
En los días del debate, la acusación demostró que la imputada le dio múltiples golpes con herramientas contundentes. De acuerdo con las pericias, utilizó un hacha y un martillo para agredir violentamente por detrás a Pobeda, dejándolo sin posibilidades de defensa ni de solicitar auxilio.

El hombre de 68 años requería asistencia constante para realizar las tareas cotidianas debido a las secuelas de salud que padecía. Sin embargo, la mujer, que ejercía como su cuidadora sin contar con formación profesional ni título como asistente terapéutica, aprovechó la confianza generada y la invalidez física de la víctima para realizar el letal ataque.
Codicia, publicaciones en redes y condena final
Durante la investigación, se determinó que la principal motivación del acto fue por el patrimonio de la víctima. La agresora buscaba quedarse de manera ilegal con la vivienda particular donde vivia el hombre en la villa serrana de Capilla del Monte.
Los investigadores establecieron que el vínculo entre ambos había comenzado tiempo atrás, cuando Videla se ofreció para asistirlo. No obstante, con el transcurso de las semanas, la acusada ideó el plan para arrebatarle su propiedad a quien permanecía bajo su cuidado directo.
Horas antes de ejecutar el crimen el 21 de marzo de 2025, la imputada publicó un ambiguo mensaje en sus perfiles de redes sociales. El texto compartido por la mujer hacía alusión a pérdidas personales, distancias y a la idea de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
“Dicen por ahí que ignorar es una forma de matar, pero sin ensuciarse las manos”, decía una de las oraciones escritas por Videla, las cuales fueron incorporadas al expediente judicial como elemento de prueba. El mensaje cerraba afirmando que siempre se sabe lo que se tiene, pero se apuesta a que jamás se perderá.
El pasado como instructora y los fundamentos del fallo

Antes de ser procesada por el asesinato, la condenada era conocida en la ciudad cordobesa de San Francisco con el seudónimo de Sandra Lorenz. En esa ciudad, dirigía una academia y trabajaba activamente como profesora de modelos.
En sus cursos, dictaba clases sobre ceremonial, protocolo, maquillaje, etiqueta, diseño de indumentaria y otras disciplinas enfocadas en el cuidado de la imagen personal. Su repentina mudanza hacia las sierras cordobesas tomó por sorpresa a su circulo cercano, antes de que se viera envuelta en el caso policial.
Tras abandonar la ciudad de San Francisco sin dar mayores explicaciones a sus conocidos, Videla se instaló en Capilla del Monte. Allí, comenzó a desempeñarse como asistente del hombre de 68 años, ocultando sus verdaderas intenciones tras una fachada de atención.
Además de confirmar la pena máxima, los jueces prohibieron por completo que la mujer ejerza sus derechos civiles mientras cumpla el castigo. Asimismo, las autoridades dispusieron la confiscación de los objetos incautados durante el caso y le ordenaron hacerse cargo de todos los gastos generados por el juicio.

