
Ni Una Menos: el día que todas fuimos Chiara Páez y el grito no dejó de escucharse
El 3 de junio de 2015, miles de personas colmaron plazas y calles de todo el país bajo una consigna que con el tiempo se transformó en un símbolo de lucha: Ni Una Menos. Detrás de aquella movilización histórica existía una historia que conmocionó a la Argentina y que marcó un antes y un después en la discusión pública sobre la violencia de género.
Todo comenzó pocos días antes, con el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de apenas 14 años que vivía en la localidad santafesina de Rufino.

El crimen que sacudió al país
Chiara desapareció el 9 de mayo de 2015. Horas más tarde, los investigadores encontraron su cuerpo enterrado en el patio de la casa de la familia de su novio, un joven de 16 años.
La autopsia determinó que la adolescente estaba embarazada y que había sido asesinada tras recibir una golpiza. El caso generó una enorme conmoción social y volvió a poner sobre la mesa una problemática que acumulaba víctimas en todo el país.
Según recuerda el documento elaborado por AIAR para una nueva jornada de Ni Una Menos, el femicidio de Chiara y otros casos que permanecían invisibilizados por el silencio institucional detonaron una reacción colectiva sin precedentes.
El nacimiento de una consigna histórica
La convocatoria surgió a partir de la iniciativa de periodistas, comunicadoras, escritoras y activistas que comenzaron a organizar una protesta masiva para exigir respuestas frente a la violencia machista.
La consigna #NiUnaMenos rápidamente se viralizó en redes sociales y trascendió cualquier identificación partidaria o sectorial.
El 3 de junio de 2015, una multitud se movilizó frente al Congreso de la Nación y en las principales ciudades del país para reclamar políticas públicas de prevención, asistencia y protección para mujeres víctimas de violencia.
Once años después, una demanda vigente
A más de una década de aquella primera movilización, las organizaciones que impulsan la jornada sostienen que la problemática continúa vigente.
El informe de AIAR señala que, pese a los avances normativos y a una mayor visibilización social, la violencia de género sigue siendo un fenómeno estructural vinculado a desigualdades históricas de poder.
La entidad remarca además que los femicidios representan la expresión más extrema de una cadena de violencias que muchas veces comienza con situaciones de control, humillación, aislamiento o amenazas.
Una realidad que persiste
Según los datos citados en el documento, durante 2025 se registraron 200 víctimas directas de femicidio en Argentina. Aunque la cifra mostró una reducción respecto al año anterior, el informe advierte que el promedio se mantiene cercano a una mujer asesinada cada 36 horas.
Además, destaca que siete de cada diez femicidios ocurren dentro de la vivienda de la víctima o del agresor y que en la mayoría de los casos existía una relación previa entre ambos.
El legado de Chiara
Once años después de su asesinato, el nombre de Chiara Páez continúa asociado al nacimiento de uno de los movimientos sociales más importantes de la historia reciente argentina.
Su caso no fue el primero ni el último, pero logró visibilizar una problemática que hasta entonces permanecía muchas veces relegada a las páginas policiales.
A partir de aquel crimen, el reclamo de Ni Una Menos trascendió las fronteras argentinas y se convirtió en una referencia regional e internacional en la lucha contra la violencia de género, con una demanda que sigue vigente: que ninguna mujer tenga que vivir con miedo.