
Sergio Abreu reclamó una estrategia regional para evitar que América Latina pierda protagonismo mundial
La competencia entre las principales potencias mundiales, el debilitamiento de las reglas internacionales y las dificultades de integración regional fueron algunos de los temas que abordó Sergio Abreu, quien advirtió sobre los riesgos de que los países latinoamericanos pierdan protagonismo en el nuevo escenario global, hoy en diálogo con Laura Luz Ojeda para Radio Del Plata desde el 16° Foro ABECEB.
Durante la entrevista, el presidente del Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales planteó que la región no puede analizarse como un bloque homogéneo. “América Latina no existe. Las Américas Latinas son varias”, afirmó, y explicó que el Caribe, Centroamérica y los países sudamericanos tienen realidades geopolíticas y posibilidades de inserción internacional diferentes.
Abreu señaló que el escenario mundial está atravesado por tres factores centrales: “La geopolítica, la revolución de la productividad y, en particular, las asimetrías”. En ese sentido, mencionó las diferencias comerciales entre México, Brasil, Argentina y Uruguay, y sostuvo que cada país debe desarrollar estrategias acordes a sus propias condiciones.
Sobre el funcionamiento del comercio internacional, recordó su participación en la creación de la Organización Mundial de Comercio y advirtió sobre el cambio de las reglas globales. “Se acabaron las normas y ahora se trabaja en forma unilateral. Los aranceles se aplican en forma individual, no existe la seguridad jurídica”, sostuvo.
También consideró que los principios tradicionales del derecho internacional perdieron fuerza. Entre ellos mencionó la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la integridad territorial y la solución pacífica de las controversias.
Al ser consultado sobre las desigualdades que atraviesan a la región, Abreu reconoció las dificultades para revertirlas, aunque evitó adoptar una mirada pesimista. “Yo no soy un pesimista, soy un optimista informado”, expresó. En ese marco, advirtió que América Latina enfrenta problemas estructurales y señaló que es “el continente más desigual del planeta, con la tasa de homicidios más alta del mundo y con un empleo informal promedio del 50%”.
Para el ex canciller, una de las prioridades debe ser preparar a las nuevas generaciones para responder a las exigencias del mundo actual. “Cómo se ajustan las nuevas generaciones al nuevo reclamo de la competitividad, la educación y la inclusión social”, planteó como uno de los interrogantes centrales.
Además, alertó sobre el crecimiento de la inseguridad, el crimen organizado y el narcotráfico, al que describió como un fenómeno que moviliza cientos de miles de millones de dólares anuales. “Son todas organizaciones delictivas que comprometen hasta al propio concepto de soberanía territorial del Estado”, advirtió.
Otro de los puntos que cuestionó fue la falta de diálogo entre los gobiernos latinoamericanos. “En vez de intercambiar objetivos entre ellos, intercambian adjetivos”, afirmó, y consideró que esa lógica dificulta la construcción de acuerdos y entendimientos regionales.
Al analizar la disputa entre China y Estados Unidos, Abreu sostuvo que ambas potencias están destinadas a competir y cooperar. Destacó que China ya tiene a 120 países como su principal socio comercial y consideró que, en ese terreno, lleva una ventaja importante.
“Están condenados a competir y a cooperar, porque es una nueva expresión de la distribución del equilibrio del mundo y del poder”, explicó. También señaló que la competencia tecnológica, las plataformas y la inteligencia artificial serán determinantes en esa disputa.
Precisamente sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, planteó una preocupación que excede lo económico y comercial. “Antes pensábamos y discutíamos, hoy parecería que le delegamos mucho a la inteligencia artificial y empezamos a renunciar a pensar en forma autónoma”, reflexionó.
En esa línea, advirtió sobre los dilemas éticos que plantea el avance tecnológico y mencionó incluso el funcionamiento de las armas, que pueden dispararse a la velocidad de un algoritmo sin esperar la reflexión de un comando militar.
Para Abreu, el principal riesgo para América Latina es quedar afuera de las decisiones que definirán el futuro del mundo. “Los que están en la mesa van a ser ellos dos, y en el menú podemos estar el resto”, graficó en referencia a Estados Unidos y China.
Ante ese panorama, consideró que los países de la región deben aprovechar sus recursos naturales y desarrollar una estrategia de largo plazo. Mencionó particularmente las riquezas argentinas en minería, ganadería y energía, y destacó la importancia de construir una mirada regional.
También alertó sobre el debilitamiento de las democracias liberales y el impacto de las redes sociales en la intermediación de los partidos políticos. Según explicó, esa dinámica favorece que las elecciones se conviertan en instancias para castigar a los gobiernos, en lugar de priorizar los intereses de las próximas generaciones.
“El pensamiento estratégico con recursos naturales y con pensamiento a mediano plazo tiene que estar por encima de los gobiernos”, sostuvo. Y agregó que la región necesita dirigentes capaces de construir acuerdos incluso cuando existen diferencias políticas profundas.
En ese sentido, puso como ejemplo la relación entre Argentina y Brasil. “Están condenados a entenderse porque son vecinos y tienen posiciones absolutamente antagónicas”, afirmó, al reclamar gobernantes que puedan construir consensos más allá de sus discrepancias.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la importancia de preservar el diálogo y la convivencia democrática: “Cuando hipotecamos la armonía, hipotecamos la democracia y la estrategia de los países”.

