
Di Carlo rompió el silencio en plena crisis de River: fuerte respaldo a Coudet y una autocrítica inesperada
En medio de un arranque de semestre marcado por malos resultados y el creciente malestar de los hinchas, el presidente de River Plate, Stefano Di Carlo, encabezó este martes una conferencia de prensa para explicar las decisiones que tomó la dirigencia y fijar posición sobre el presente deportivo del club.
El dirigente estuvo acompañado por los vicepresidentes Andrés Ballotta, Ignacio Villarroel y Mariano Taratuty, el secretario general Agustín Forchieri y el tesorero Guillermo Laje.
Di Carlo reconoció que River atraviesa una situación que está lejos de las expectativas y admitió que “hay una racha negativa que no es aceptable para River, que es grave”, aunque pidió paciencia para que las incorporaciones puedan ensamblarse y el equipo encuentre el funcionamiento buscado.
El Millonario quedó eliminado de la Copa Argentina ante Aldosivi y perdió sus primeros cuatro encuentros del Torneo Clausura frente a Barracas Central, Gimnasia, Rosario Central y Tigre.
Di Carlo respaldó a Coudet y pidió tiempo
Uno de los mensajes centrales de la conferencia estuvo dirigido al futuro de Eduardo Coudet. Pese a la crisis de resultados, el presidente dejó en claro que la dirigencia mantiene su confianza en el entrenador.
Di Carlo aseguró que existe unidad entre todas las partes y sostuvo que “jugadores, cuerpo técnico y nosotros estamos unidos”, al tiempo que remarcó que dentro del club existe “convicción en la figura del entrenador, en su trabajo”.
El mandatario millonario reconoció que la urgencia por conseguir resultados hace mucho más difícil atravesar la reconstrucción, pero insistió en que el proyecto necesita margen para desarrollarse. “Este equipo necesita encontrar funcionamiento, pero la materia prima la tenemos. River va a volver a ser lo que tiene que ser. Estamos convencidos. Lo que necesitamos es tiempo”, afirmó.
Además, señaló que comprende el fastidio de los hinchas y admitió que el proceso puede resultar incómodo: “Entendemos la poca tolerancia, pero necesitamos tiempo para amalgamar el equipo en la cancha. Eso va a ser largo, incómodo, pero se volverá a poner de pie”.
La fuerte inversión de River en el mercado de pases
Di Carlo también defendió la decisión de realizar una profunda renovación del plantel después de considerar que River había ingresado en una etapa de declive.
El presidente explicó que después del cambio de entrenador y pese a haber alcanzado una final, la dirigencia decidió no conformarse con ese resultado y avanzar con una transformación mucho más profunda.
“Buscamos construir una plantilla que nos representara. Buscamos un camino más agresivo, con un mercado fuerte, para construir a partir de esas contrataciones”, explicó.
La apuesta fue contundente. River incorporó durante este mercado a Thiago Almada, Ángel Correa, Nicolás Otamendi, Lucas Beltrán, Mauro Arambarri, Tobías Andrada, Francisco Ortega, Rafael Santos Borré y Giovanni González.
Según Di Carlo, la magnitud de la renovación equivalió prácticamente a concentrar varias ventanas de transferencias en una sola: “Hicimos tres mercados de pases en uno. Pudimos cometer errores. El que hace se equivoca, pero no por eso dejamos de hacer”.
El objetivo, explicó, es reducir la cantidad de futbolistas y aumentar la jerarquía individual del plantel. “Queríamos achicar la plantilla y elevar su nivel. Invertir más o menos el mismo dinero en fútbol, pero en menor cantidad de nombres”, sostuvo.
Di Carlo reconoció errores por los jugadores separados
Otro de los temas calientes fue la decisión de apartar a 12 futbolistas del plantel profesional, una determinación que generó cuestionamientos por la manera en que fue ejecutada.
En este punto, el presidente realizó una autocrítica.
“Tomamos una decisión que, reflexionando, fue un error en las maneras, en las formas, de separar a los jugadores”, reconoció Di Carlo, aunque defendió la necesidad deportiva de reducir el plantel.
El dirigente sostuvo que la incorporación de nuevos jugadores obligaba también a generar salidas y remarcó que la institución intentó ayudar a los futbolistas involucrados a encontrar nuevos destinos.
Actualmente, explicó, de los 12 profesionales que habían sido apartados quedan cuatro.
Di Carlo también rechazó que la medida haya provocado una pérdida económica para River. “En cuanto a lo patrimonial no realizamos ningún perjuicio. El mercado sabe el valor de cada jugador. Eso no cambia, separando o no separando”, aseguró.
“No dejamos de actuar”
Frente a los cuestionamientos hacia la conducción del club, Di Carlo buscó transmitir que existe un rumbo definido pese a los resultados.
“Lo que más irrita al otro es cuando no hay un rumbo, que el dirigente flota. Este no es el caso”, señaló.
El presidente admitió que pudieron existir equivocaciones y que incluso River podría estar pagando actualmente las consecuencias de algunas de ellas, pero defendió la política deportiva adoptada.
“Todo lo que está a nuestro alcance, lo hacemos. Pudimos cometer errores, estar pagando errores, como la separación de jugadores, pero no dejamos de actuar”, afirmó.
Para Di Carlo, la fortaleza económica construida durante los últimos años permitió afrontar una renovación de semejante magnitud sin comprometer el patrimonio del club.
River, obligado a reaccionar
La conferencia se produjo en uno de los momentos deportivos más delicados del Millonario. A la eliminación de la Copa Argentina se sumaron cuatro derrotas consecutivas en el Torneo Clausura, una seguidilla que aumentó considerablemente la presión sobre Coudet y los futbolistas.
River también tuvo que modificar sus planes internacionales después de que fuera suspendido el encuentro ante Independiente Santa Fe, que debía disputarse este miércoles en Bogotá por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, debido al devastador terremoto que golpeó a Colombia.
Mientras espera la reprogramación de la serie continental, el próximo compromiso del conjunto de Núñez será frente a Argentinos Juniors, el domingo a las 18 en el Monumental.
En ese escenario, Di Carlo dejó una definición que sintetizó el mensaje de la dirigencia frente a la crisis: reconoce la gravedad del presente, pero no contempla modificar el rumbo. “Las transiciones para ponerse de pie nuevamente son largas. Lo que nosotros necesitamos es tiempo, unión, que lo tenemos”, concluyó.

