
Donald Trump y Xi Jinping volvieron a mostrarse juntos en Pekín en un encuentro cargado de tensión geopolítica, negocios y mensajes cruzados sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos y China. El presidente norteamericano apostó por un tono amistoso y aseguró que ambos países tendrán “un futuro fantástico juntos”, mientras que el líder chino respondió con una frase cargada de contenido político: “Deberían ser socios, no rivales”.
La reunión entre ambos mandatarios duró más de dos horas y estuvo marcada por las diferencias estratégicas entre las dos potencias, especialmente por la situación de Taiwán, el vínculo comercial y la guerra en Medio Oriente.
Trump abrió el encuentro con elogios hacia Xi y aseguró que era “un honor ser su amigo”. El mandatario republicano viajó acompañado por empresarios de peso como Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang, con la intención de avanzar en acuerdos comerciales y reclamar una mayor apertura del mercado chino para las compañías estadounidenses.
Desde el gobierno chino respondieron con señales de acercamiento económico. “China abrirá aún más sus puertas al mundo exterior. Las empresas estadounidenses disfrutarán de perspectivas aún más prometedoras en China”, aseguró Xi ante la delegación norteamericana, según difundieron medios estatales del gigante asiático.
Sin embargo, el presidente chino también dejó una advertencia contundente sobre Taiwán, uno de los temas más sensibles en la relación bilateral. “La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos. Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto”, afirmó.
Taiwán mantiene un gobierno autónomo y cuenta con respaldo militar y político de Washington, aunque China considera a la isla parte de su territorio. En los últimos días, Trump había adelantado que pensaba conversar con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a Taiwán, algo que históricamente Estados Unidos evitaba negociar directamente con Pekín.
La reunión también incluyó conversaciones sobre la guerra en Medio Oriente y el rol de Irán en el conflicto regional. Trump buscó convencer a Xi de utilizar su influencia sobre Teherán para frenar la escalada bélica en el Golfo, especialmente después de los problemas generados en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo y particularmente importante para China.
Antes del encuentro, el secretario de Estado Marco Rubio había explicado el objetivo de Washington. “Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora”, sostuvo.
Al finalizar la reunión, la Cancillería china informó que ambos líderes intercambiaron posiciones sobre “las principales cuestiones internacionales y regionales”, entre ellas la situación en Medio Oriente, la guerra en Ucrania y la península de Corea.
Mientras tanto, desde Taiwán intentaron enviar un mensaje de tranquilidad luego del encuentro entre Trump y Xi. La portavoz del gobierno isleño, Michelle Lee, aseguró que Estados Unidos ratificó su “apoyo claro y firme” a la democracia taiwanesa.

