
Alerta por el trabajo argentino: se disparó la importación de alimentos, ropa y electrodomésticos mientras cayó la producción nacional
Los productos importados ganan cada vez más lugar en la mesa, el placard y los hogares de los argentinos. Alimentos, ropa, electrodomésticos y otros artículos de consumo cotidiano protagonizaron un fuerte crecimiento de las compras al exterior durante los últimos años, mientras distintas ramas de la industria nacional registraron caídas en su producción.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los USD 5.362 millones durante el primer semestre de 2026, el registro más alto para los primeros seis meses de un año desde que comienza la serie analizada. El monto superó 34,7% al registrado en el mismo período de 2023.
El fenómeno toca directamente productos que forman parte de la vida diaria. Entre 2023 y 2026, las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas crecieron 109,2%, las de prendas de vestir avanzaron 86,3% y las de productos alimenticios aumentaron 51,9%. También crecieron 67,6% las compras externas de motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte y 27% las de productos farmacéuticos.

Más alimentos importados llegan a las góndolas
Uno de los datos más llamativos aparece en la comida. Los productos alimenticios representaron el 18% de todas las importaciones de bienes de consumo y registraron fuertes incrementos en prácticamente todos los rubros analizados.
Según CEPA, las importaciones de fideos y pastas crecieron 530,8% frente al primer semestre de 2023. Las de carnes frescas y en conserva aumentaron 315,2%, las de aceites y grasas avanzaron 93,9%, las de productos de panadería subieron 90,1% y las de chocolates y productos de confitería aumentaron 45,4%.
Detrás de esos porcentajes aparecen empresas conocidas por cualquier consumidor. Nestlé Argentina importó USD 62,6 millones en productos alimenticios, mientras Swift alcanzó USD 48,2 millones y Quickfood llegó a USD 34,5 millones durante el primer semestre. Entre las cadenas comerciales también aparecen Coto, Día y Cencosud.
En el caso particular de los fideos y pastas, Arcor encabezó las compras externas con USD 4,5 millones, pese a que no registraba importaciones de esos productos en 2023. Conyntra importó USD 2,3 millones y Coto, USD 1,3 millones. Las tres compañías concentraron el 60% de las importaciones del rubro.
Ropa y electrodomésticos: el importado gana terreno
El cambio también aparece cuando una familia busca renovar un electrodoméstico o comprar ropa.
Las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas aumentaron 109,2% respecto de 2023. En simultáneo, la producción nacional de electrodomésticos e informática cayó 56,1%, mientras la fabricación de equipos y aparatos eléctricos retrocedió 7,1%.
La misma fotografía aparece en el sector de la indumentaria. Mientras las importaciones de prendas de vestir crecieron 86,3%, la producción argentina de productos textiles cayó 34% y la confección local de prendas bajó 13,7%.
El informe también detectó un cambio importante entre las propias empresas: la cantidad de firmas que importan bienes de consumo se duplicó respecto de 2023, con la incorporación de 33.108 compañías. En indumentaria, la cantidad de importadores aumentó 175%; en marroquinería, 144%; y en electrodomésticos, baterías y lámparas, 127%.
Un récord que convive con la caída de la industria
El informe de CEPA plantea otra cara del fenómeno. Mientras crecieron las compras de productos terminados en el exterior, retrocedieron las importaciones vinculadas con la producción.
Durante el primer semestre, las importaciones de bienes intermedios cayeron 17,8% respecto de 2023 y las de piezas y accesorios para bienes de capital bajaron 21,6%. En ese mismo período, la producción de la industria manufacturera acumuló una caída del 12%, según los datos del INDEC incluidos en el estudio.
Así, el cambio no pasa solamente por cuánto importa la Argentina, sino también por qué importa. Los bienes de consumo representaron 15,1% de todas las importaciones durante el primer semestre de 2026, la participación más alta de los últimos 22 años.
Para los consumidores, esto se traduce en una presencia creciente de productos fabricados fuera del país en rubros tan cotidianos como alimentos, ropa y electrodomésticos. Para la industria nacional, el informe de CEPA muestra el contraste: entran más bienes terminados mientras varias ramas locales producen menos.

