
Quién es Amanda Bynes: de estrella de Nickelodeon a un historial de crisis psiquiátricas
Amanda Bynes fue una de las estrellas más populares de Nickelodeon en los años 2000 y, en el pico de su fama en Hollywood, se retiró de la actuación. Desde 2012 protagonizó una serie de arrestos, una internación psiquiátrica y una tutela legal impuesta por sus padres, que se extendió hasta 2022.
Nacida en el sur de California en una familia de clase media, Bynes mostró desde chica un talento natural para la comedia. Los productores del programa All That la vieron en un show de stand-up y la contrataron para la señal durante cuatro temporadas.

Esa presencia ante cámara le valió su propio ciclo, The Amanda Show, también por Nickelodeon. “Tengo muchísima suerte de que la gente me encontrara y creyera en mí”, dijo a los 14 años a la revista Variety, agradeciendo a los productores Dan Schneider y Brian Robbins.

El salto a Hollywood y el retiro sorpresivo
El paso a las grandes producciones fue natural: participó de Hairspray y Easy A. En una entrevista de 2007 con el sitio Interfaith, en pleno auge de su carrera, Bynes contaba que sus padres estrictos la habían mantenido lejos de los tabloides.

Esas palabras no durarían. En el momento de mayor popularidad de su carrera, la actriz anunció su retiro de la actuación y nunca volvió a filmar.
2012, el año de los primeros escándalos
En marzo de ese año, mientras manejaba por Los Ángeles, la policía la detuvo por usar el celular al volante. Un mes después fue arrestada por conducir alcoholizada, tras chocar contra un patrullero con su BMW; quedó libre pagando una fianza de 5.000 dólares.

Su padre, Rick, salió a defenderla ante People: aseguró que había dado cero en el test de alcoholemia. Tras la audiencia judicial de junio, Bynes recurrió a Twitter para pedirle al entonces presidente Barack Obama que despidiera al policía que la había arrestado.

En septiembre de 2012, TMZ reportó que testigos de su gimnasio, Equinox en West Hollywood, la vieron hablando sola con “aspecto aturdido”. Ese mismo mes, su agente, su publicista y su abogado dejaron de representarla por considerarla “incontrolable”, según trascendió en ese momento.

La mudanza a Nueva York y el quiebre
Bynes se mudó a Nueva York buscando alejarse de los escándalos, pero los paparazzis la siguieron. La administración de su edificio la obligó a mudarse tras quejas de vecinos por humo de marihuana “mañana, tarde y noche”.

En ese período publicó mensajes cada vez más extraños en Twitter, incluido uno dirigido al cantante Drake, y aseguró que una mujer se hacía pasar por ella en las fotos publicadas por los medios. También decidió raparse, en un gesto que la prensa comparó con el de Britney Spears en 2007.

En 2013 fue arrestada de nuevo, esta vez por arrojar una pipa de agua para fumar marihuana por la ventana de su departamento frente a la policía. La acusaron de manipulación de pruebas, posesión ilegal de drogas y poner en peligro a terceros.

La internación y la primera tutela
El episodio más grave llegó cuando Bynes roció accidentalmente a su perro con nafta mientras encendía fuego en la vereda de su barrio. La policía emitió una orden de internación psiquiátrica urgente por considerar que podía representar un peligro para sí misma o para otros.
Quedó internada en un centro de rehabilitación en Malibú, donde según su abogada, Tamar Arminak, mostraba progresos. Su madre, Lynn, dijo que ella y su esposo Rick “amaban mucho a Amanda” y confiaban en su recuperación.

Por decisión judicial del juez Glen Reiser, del condado de Ventura, sus padres obtuvieron la tutela legal, con control sobre sus asuntos personales, patrimoniales y su tratamiento médico.
Las acusaciones contra su padre
En 2014, tras el fin de esa primera tutela, Bynes fue arrestada por conducir bajo los efectos de las drogas. Ese mismo año publicó en Twitter una serie de acusaciones de abuso contra su padre, incluyendo denuncias de conducta sexual inapropiada durante su infancia.

Poco después borró esos mensajes y explicó, en otro tuit, que un “microchip” implantado en su cerebro la había hecho escribir eso por orden de su padre. Su madre calificó las acusaciones de “absolutamente horribles” y aseguró que Rick nunca había abusado de Amanda ni de sus otros hijos.

En medio de ese episodio, la Justicia le otorgó a sus padres una segunda tutela. Un mes más tarde, la propia Bynes escribió en Twitter que le habían diagnosticado trastorno bipolar y trastorno maníaco-depresivo, y que estaba en tratamiento con medicación y terapia semanal.

El camino hacia la estabilidad
Hacia fines de 2013, una fuente cercana a la familia había señalado a ABC News que Bynes estaba “mucho mejor” y llevaba una vida más independiente. En 2016, en su primera entrevista tras cuatro años alejada de los medios, contó a Hollyscoop que estaba sobria y llevaba un estilo de vida más saludable.
En 2018, en un extenso reportaje con Paper Magazine, relató con detalle su historial de consumo: marihuana desde los 16 años, MDMA, éxtasis y, según dijo, su droga de preferencia, el Adderall, un estimulante recetado habitualmente para el TDAH.

Contó que empezó a tomarlo durante el rodaje de Hairspray tras leer que se usaba como supresor del apetito, y que llegó a masticar las pastillas durante el rodaje de Hall Pass, película que abandonó por no poder concentrarse. En esa misma nota pidió disculpas por sus mensajes de esa época: “Me siento muy avergonzada por lo que dije”, afirmó.

Bynes tuvo recaídas en 2019 y 2023, pero pudo sostener su recuperación. En 2019 se graduó del Fashion Institute of Design and Merchandising (FIDM), donde testigos la describieron feliz y acompañada por profesores y compañeros.
Cómo está Amanda Bynes hoy
En 2022 un juez dio por finalizada la tutela de sus padres, y desde entonces Bynes puede tomar sus propias decisiones. Estuvo comprometida, rompió esa relación y empezó otra; además comenzó a estudiar para ser manicurista y grabó un podcast.

En abril de 2026 firmó un contrato discográfico para incursionar en la música y también lanzó su propia línea de carteras. En paralelo, comparte en Instagram su proceso de pérdida de peso tras empezar a inyectarse Ozempic, que según contó en sus historias busca “lucir bien en las fotos de los paparazzis”.

Los medios siguen registrando cada cambio de imagen: Page Six tituló recientemente sobre un “impactante cambio de imagen de cejas” en una salida con su novio, mientras que E! destacó su nuevo cabello rubio platinado. En 2023, Bynes se sometió además a una blefaroplastia, cirugía que definió como “una de las mejores cosas” que hizo por su autoestima.

