
Femicidio en Ituzaingó: mató a su novia de 18 años, baleó a su suegro y está prófugo
Camila Ruth Castro tenía 18 años y fue asesinada de un disparo en el cuello durante una discusión con su novio, Elías Barrionuevo, de 19, quien permanece prófugo. Su padre intentó defenderla y recibió dos disparos en las piernas. La abuela de la joven describió una relación atravesada por los celos y el control: “Era muy tóxico y no la dejaba vivir”.
El femicidio ocurrió el martes por la noche en una vivienda de la calle Almagro al 2500, casi esquina Peredo, en el barrio San Alberto de Ituzaingó. Según la reconstrucción inicial, Barrionuevo llegó al domicilio donde vivía Camila junto a su familia y, después de una discusión, habría sacado un arma de fuego y disparado contra la joven. Uno de los proyectiles impactó en su cuello y le provocó heridas que terminaron causándole la muerte en el hospital.
La escena continuó con el ataque contra Jorge Castro, padre de la víctima. El hombre intervino al advertir lo que estaba sucediendo e intentó enfrentarse al agresor para proteger a su hija. Barrionuevo también le disparó y le provocó dos heridas, una en cada pierna. A pesar de estar lesionado, Castro logró quitarle el arma al atacante y arrojarla al techo de la vivienda, momento que el joven habría aprovechado para escapar.
“Era muy tóxico y no la dejaba vivir”: el testimonio de la abuela
En medio de la conmoción, Mónica, la abuela de Camila, reconstruyó ante los medios cómo era el vínculo entre su nieta y el acusado. Según relató, ambos se conocían desde chicos, pero durante los últimos meses las discusiones se habían vuelto frecuentes. “Solo sé que ella siempre venía enojada, porque discutían”, contó en diálogo con TN.
La mujer aseguró además que el padre de Camila desaprobaba la relación porque veía que su hija sufría. “Él no lo quería a Elías, porque la veía siempre mal a la hija”, explicó. Y fue categórica al referirse al joven: “Elías es muy tóxico y ella era una chica muy bonita. No la dejaba vivir”.
Mónica aclaró, de todos modos, que no sabía si su nieta había sufrido agresiones físicas antes del crimen. “Si le levantaba la mano no lo sé, porque Camila nunca me contó”, señaló. La abuela dijo que nunca imaginó que los conflictos de la pareja pudieran terminar en un asesinato: “Nunca pensé que él llegara a hacer algo así por celos”.
Mónica también buscó recordar a su nieta por la vida que llevaba y por los proyectos que tenía a los 18 años. Camila había vuelto a inscribirse en la escuela, tenía muchos amigos y soñaba con convertirse en modelo. También tenía un emprendimiento de venta de indumentaria femenina que promocionaba a través de las redes sociales.
“Ella quería ser modelo, se había anotado de nuevo en la escuela, tenía muchos amigos”, recordó su abuela. La joven también asistía a castings y proyectaba un futuro que quedó interrumpido por el ataque.
La mujer también dejó una reflexión sobre las situaciones de control dentro de las parejas: “Ellos se piensan que tienen comprada la vida de las chicas”, afirmó. Sus palabras volvieron a poner el foco sobre los comportamientos que, según el relato familiar, habían generado preocupación antes del desenlace fatal.

