
El consumo se desploma y los aumentos mensuales profundizan el golpe a las familias
Las ventas retrocedieron de manera constante en supermercados y comercios de proximidad a lo largo del año. En el primer semestre sufrieron bajas registradas de un 7,5% y de un 7,9% respectivamente, mientras los valores de los productos aumentaron a un promedio cercano al 3% por mes.
En diálogo con este medio, Isaac Rudnik, director nacional del ISEPCI, advirtió sobre la contracción de la demanda registrada mediante los datos oficiales del INDEC. El referente institucional explicó cómo la caida de los presupuestos de las familias limita directamente las ventas. Esta caída acumulada muestra que la población priorizó la alimentación y recortó con mayor dureza en rubros como la indumentaria.
El relevamiento mensual de los 57 productos de la Canasta Básica Alimentaria indica un avance general acumulado significativo. Las verduras y frutas mostraron el alza más importante con un 31%, seguidas por carnes con un 22,39% y almacén con un 17,16%. Varios alimentos indispensables que se consumen cotidianamente en los barrios superaron de forma directa las subas de los promedios.
En el detalle de los artículos de consumo barrial aparecen las papas con un 100% de aumento y cebollas con un 90%. También destacan incrementos en la leche, los yogures, la manteca, la carnaza, el hígado y el espinazo dentro del Conurbano Bonaerense. A nivel nacional las cifras del INDEC también reflejaron marcados incrementos en agosto impulsados por productos claves.
El sector comercial minorista pyme presentó descensos en su actividad según mediciones de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Durante el mes de agosto se registró un desplome interanual y un descenso acumulado influenciado por el menor poder adquisitivo. Esta tendencia respondió al encarecimiento constante de las tarifas de los servicios públicos y a las crecientes deudas familiares.
El impacto de las facturas de servicios sin actualizaciones proporcionales en las remuneraciones agrava cada día la liquidez en los hogares. Las familias se ven obligadas a restringir sus compras estrictamente a los artículos que consideran del todo indispensables. El fenómeno del endeudamiento continuo provoca una cautela mayor en los compradores al momento de decidir gastos cotidianos.
Como elemento distintivo de este periodo, se registran movilizaciones de vecinos frente a bancos y entidades financieras en todo el país. Las protestas se organizan en reclamo contra las tasas que denunciaron como usurarias al intentar cubrir compromisos monetarios iniciales. La acumulación incesante de estas obligaciones genera preocupación creciente por los efectos del financiamiento dentro de los vecindarios.

