
EXCLUSIVO: Nahuel Gallo, el dramático relato del argentino que estuvo preso en Venezuela
Nahuel Gallo rompió el silencio tras su liberación y detalló el calvario que sufrió en una prisión caribeña bajo falsas acusaciones.
El caso del argentino Nahuel Gallo conmovió al país tras conocerse los impactantes detalles de su detención en Venezuela. En una reciente entrevista en Radio Del Plata, la víctima rompió el silencio y relató la pesadilla que vivió cuando las autoridades venezolanas lo acusaron falsamente de terrorismo y espionaje, delitos que le hubieran costado una condena de hasta 20 años de prisión en el país caribeño.

Gallo explicó que las autoridades nunca le notificaron su detención bajo los canales formales, sino que lo retuvieron mediante un engaño institucional. “El tema de que estás detenido nunca pasó, eso fue solamente una entrevista de una entrevista a otra entrevista y todo el tiempo era un protocolo”, detalló.
Recién a los dos meses y medio conoció la gravedad de su situación: “El día que me dijeron que estaba detenido fue el 28 de febrero… ahí donde me acusaron de terrorismo, espionajes, cooperación y financiamiento al terrorismo… en la cual cuatro delitos implicaban 5 años de condena, en total eran 20 años”.
Condiciones inhumanas y falta de respuestas
Las deplorables condiciones edilicias y de higiene profundizaron el calvario de Gallo dentro del penal venezolano. El afectado describió el panorama como desastroso, señalando que los reclusos debían turnarse para bañarse con agua fría en un lapso máximo de diez minutos.
“Yo miraba así, ¿ahora qué hago? ¿Cómo me seco? Mi ropa ya estaba con olor porque ni yo me aguantaba… salgo de la ducha y bueno, me tengo que secar, ¿con qué me seco? Un trapo de piso así apenas y ya está”, recordó con angustia.
La falta de respuestas y la constante incertidumbre le provocaron cuadros de ansiedad extrema, al punto de que no podía ingerir los alimentos diarios (arepas con fiambre) que le daban dentro de la celda. “Los primeros días no comía, era como que también se enojaban porque yo dejaba la comida. ‘Tenés que comer’, me decían. No puedo comer, tengo mucha ansiedad, quiero saber”, relató sobre el trato de los guardias.

Una llamada clave y el uso de mensajes en código
Uno de los momentos más tensos de su reclusión ocurrió durante la primera comunicación que mantuvo con su esposa, María. Bajo un estricto protocolo de seguridad, los directivos del penal custodiaron a Gallo y le advirtieron explícitamente que “no hablara mal del régimen”.
Para colmo, el argentino dispuso de tan solo cinco minutos para hablar con su familia.“Tenía dos custodios atrás mío, el director, el subdirector y el jefe de régimen que anotaba en el cuaderno a quién llamaba… y otra persona al lado mío con el dedo ahí donde decía que si yo hablaba algo mal, cortame”, detalló.
Para burlar la censura de los guardias, el argentino recurrió al ingenio para averiguar si afuera estaban haciendo algo por su liberación. “Le pregunté por el tío Leo y la tía Pato. Ella entendió la parte de la tía porque siempre jodemos con eso y la agarró al toque… y me dijo ‘quedate tranquilo que están trabajando, están pidiendo por ti’”, recordó. A través de esa metáfora familiar, su esposa logró transmitirle la tranquilidad de que afuera se estaban moviendo.
Mientras ellos hablaban, su mujer se encontraba en vivo en un estudio de radio en Argentina, lo que provocó que el caso tomara inmediata repercusión pública y mediática a nivel nacional y forzara la atención de las autoridades diplomáticas.

El contexto de los presos extranjeros en Venezuela
La situación que vivió Nahuel Gallo no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de alta tensión geopolítica y denuncias internacionales sobre el sistema penitenciario en Venezuela.
En los últimos años, diversas organizaciones de derechos humanos han alertado sobre cómo el gobierno venezolano detiene a ciudadanos extranjeros bajo cargos de conspiración o espionaje, metodologías que suele utilizar como herramientas de presión política en el escenario internacional.
La falta de garantías procesales y el aislamiento de los detenidos continúan siendo el principal eje de preocupación para las cancillerías de la región.

