
Elecciones en Estados Unidos: por qué algunos resultados podrían tardar días en definirse
La jornada electoral de hoy concentra la atención sobre la renovación del Congreso de Estados Unidos, donde se disputa el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Sin embargo, la competencia entre los candidatos y las particularidades de cada sistema estatal pueden extender la incertidumbre incluso después del cierre de los centros de votación.
La demora en la publicación de los resultados responde a los procedimientos de recuento y validación que aplica cada estado, especialmente en los sufragios enviados por correo. Por eso, que los medios de comunicación no anuncien un ganador durante la noche electoral no significa necesariamente que existan irregularidades en el proceso.
Las contiendas ajustadas pueden impedir una definición inmediata
David Becker, director ejecutivo y fundador del Centro para la Innovación e Investigación Electoral, explicó que algunas disputas podrían permanecer sin una definición durante varias horas o incluso días. Según sostuvo ante CBS News, solamente una diferencia electoral muy amplia permitiría conocer rápidamente a los ganadores.
“Si lo sabemos, será porque está ocurriendo una ola electoral muy grande”, afirmó Becker. Cuanto menor sea la distancia entre los candidatos, mayor será la cantidad de sufragios que deberán revisarse antes de que los medios puedan proyectar un vencedor con suficiente certeza.
En la misma línea, Lawrence Norden, vicepresidente del Programa de Elecciones y Gobierno del Centro Brennan para la Justicia, advirtió sobre el riesgo de que el tiempo que transcurre entre la votación y la publicación de los resultados definitivos favorezca la circulación de versiones falsas.
“Cuando la elección es muy ajustada, no importa la rapidez con que se cuenten las papeletas”, señaló Norden. También remarcó que los funcionarios electorales trabajan para informar los resultados no oficiales cuanto antes, aunque las proyecciones periodísticas dependen de que exista suficiente información para anunciar un ganador.
El voto por correo requiere verificaciones adicionales
Uno de los principales factores que puede extender el escrutinio es el procesamiento de las papeletas enviadas por correo. En California, por ejemplo, los sufragios pueden llegar hasta una semana después de las elecciones, siempre que tengan el matasellos correspondiente al día de la votación.
Antes de incorporarlos al recuento, las autoridades deben verificar las firmas de los electores. William Gates, director ejecutivo del Laboratorio de Mecánica de la Democracia de la Universidad Estatal de Arizona, explicó que algunas contiendas pueden resolverse rápidamente, mientras que otras permanecen abiertas durante varios días o semanas.
El sistema californiano permite procesar anticipadamente los sobres recibidos antes de la jornada electoral, pero el conteo comienza recién después del cierre de los centros de votación. Las papeletas que llegan durante el día o posteriormente requieren más tiempo porque primero deben completar los controles correspondientes.
Además de California, Colorado, Hawái, Nevada, Oregón, Vermont, Utah, Washington y el Distrito de Columbia envían automáticamente papeletas por correo a los votantes registrados activos.
En Pensilvania y Wisconsin, las normas establecen otra restricción: los funcionarios no pueden comenzar a procesar esos sufragios hasta la mañana de las elecciones. Esta disposición puede retrasar la difusión de los primeros resultados, incluso cuando los votos ya fueron emitidos.
Por qué los resultados pueden cambiar durante la noche
Los distintos tipos de sufragios no se contabilizan simultáneamente y tampoco representan necesariamente las mismas preferencias electorales. Por ese motivo, las tendencias iniciales pueden modificarse a medida que se incorporan nuevas tandas de papeletas verificadas.
Norden utilizó una comparación con una grabación de un partido de básquetbol que ya terminó para explicar la diferencia entre el momento en que se emiten los votos y aquel en que se contabilizan. “Los votos ya están emitidos. Simplemente no se cuentan todos al mismo tiempo”, explicó.
Becker también hizo referencia al fenómeno conocido como red mirage o “espejismo rojo”, que puede producirse cuando los primeros resultados corresponden a votos presenciales que, en algunos lugares, históricamente favorecen a los republicanos. Posteriormente, la incorporación de los sufragios enviados por correo puede modificar la tendencia en favor de los demócratas.
El especialista recordó lo ocurrido en Pensilvania durante 2020. En aquella oportunidad, el estado informó primero los votos emitidos presencialmente el día de las elecciones y después incorporó los sufragios postales, cuyo procesamiento había comenzado más tarde por las normas vigentes.“Esas papeletas favorecían de forma abrumadora a los demócratas”, relató Becker al referirse a aquel proceso.
En Arizona, donde las diferencias electorales suelen ser estrechas, Gates consideró que la atención sobre el recuento responde a la competitividad de las contiendas y no a una demora excepcional. También explicó que cada estado necesita semanas para certificar oficialmente los resultados, un procedimiento que continúa incluso después de que los medios de comunicación anuncian sus proyecciones.

