
Giro cultural en Argentina: cayó drásticamente la importancia atribuida a tener hijos en la última década
Las transformaciones demográficas que atraviesa la Argentina responden a un cambio de paradigma social que va mucho más allá de las coyunturas económicas del país. De este modo, el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad (ODHV) de la Universidad Austral presentó los resultados de su informe sobre actitudes y valores familiares, desarrollado tras 25 años de seguimiento continuo sobre una muestra representativa de adultos. Por lo tanto, el relevamiento expone que la decisión de tener hijos dejó de figurar como un requisito indispensable para la realización personal, transformándose en una opción opcional que compite a la par con otros deseos individuales, profesionales y de desarrollo autónomo.

La pérdida del lugar central de la parentalidad en la proyección futura coincide de manera directa con los registros del Ministerio de Salud de la Nación. Las estadísticas oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) confirman que entre 2014 y 2024 los nacimientos anuales descendieron un 47%, pasando de 777.012 a 413.135 nacidos vivos. Con una tasa global de fecundidad de apenas 1,2 hijos por mujer, la Argentina se consolidó entre las cuatro naciones de América Latina con niveles de fecundidad ultrajaba, acelerando el envejecimiento poblacional y reconfigurando el perfil demográfico para las próximas décadas.
Que dice el informe de la Universidad Austral sobre la visión de los jóvenes

El desplome en la valoración de la paternidad y la maternidad resulta todavía más pronunciado al segmentar las respuestas de la población joven. El estudio destaca que en el grupo comprendido entre los 18 y los 34 años, solo el 34% evalúa que la crianza de hijos constituye un factor muy importante para alcanzar una vida plena, marcando una redefinición de expectativas respecto a las generaciones precedentes.
Asimismo, la Universidad Austral profundizó sobre los motivos declarados por quienes expresan la voluntad explícita de no tener hijos, dejando en evidencia la primacía de decisiones vinculadas al proyecto de vida personal sobre las limitaciones de índole económica:
- Proyecto personal: el 57,3% afirma que tener hijos simplemente no forma parte de sus planes de vida.
- Ausencia de pareja: el 38,2% menciona no contar con una relación estable.
- Experiencias y viajes: el 32,6% prioriza viajar o vivir otro tipo de vivencias.
- Desarrollo profesional: el 30,3% antepone el crecimiento laboral o la culminación de estudios superiores.
- Contexto global e incertidumbre: el 22,5% señala la inestabilidad ambiental, social, política o económica como un motivo determinante.
Elección individual frente al valor de la institución familiar

Desde el equipo de investigación del ODHV aclararon que estos indicadores no implican un menoscabo directo del valor simbólico de la familia como institución social. Las métricas del propio estudio revalidan que la vida familiar continúa siendo la principal fuente de satisfacción personal identificada por los encuestados.
Finalmente, el cambio de fondo radica en el carácter normativo que antes revestía el mandato de la maternidad y la paternidad. La parentalidad dejó de concebirse como una etapa previsible o compartida de manera homogénea por la mayoría de la sociedad para asentarse definitivamente en el terreno de las decisiones individuales, en un contexto global marcado por la búsqueda de autonomía y la incertidumbre respecto al futuro.

